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EL ADULTO Y EL APRENDIZAJE DE
IDIOMAS
Del libro “Nous
sommes tous nés poliglottes”, de Alfred Tomatis
Traducción de Fernando Núñez Bustos
Cuando se propone a los adultos nuestras técnicas audio vocales hay que
tomar ciertas precauciones para atenuar los “a priori” que puedan surgir. Y
esto porque existe cierta resistencia a los cambios de hábitos que implica
iniciarse en una lengua extranjera, pues ello supone una modificación
sensible del comportamiento, de la postura psicológica y corporal, de la
manera de pensar y actuar. No es cualquier cosa! No obstante, nadie pone en
duda el enriquecimiento que se puede alcanzar cuando se logra saltar el
obstáculo de la lengua de origen! Qué fortuna poder agregar a los
mecanismos de nuestra propia lengua aquellos de otra étnia, con las enormes
perspectivas de abordar un nuevo universo cultural !
Nos parece necesario evocar dos ideas principales. Primero, la lengua
materna se presenta como una barrera que hay que franquear, una defensa con
la cual es necesario negociar. Segundo: se escucha antes de hablar y
solamente después se estudia la estructura del discurso. El camino al revés
no conduce a ninguna parte. El niño en los primeros años de su vida no se
equivoca: el quiere hablar y habla. Y cuando sabe hablar comienza a conocer
su lengua.
El famoso “don para los idiomas” esta ligado a la capacidad para
escuchar y el método que proponemos consiste justamente en desarrollar esa
facultad que todos poseemos pero que solo algunos saben explotar. El oído
posee cierta “plasticidad” que permite entrar en el universo
acústico de la lengua que se quiere estudiar. Nosotros introducimos al
alumno en este universo por intermedio de lo que llamamos “sonidos
filtrados”, es decir, sonidos que reproducen la percepción auditiva del niño
antes de su nacimiento. El oído despierta a la escucha desde su concepción
gracias a la voz materna percibida “in útero”. Es en ese momento de
la vida que la huellas neuro sensoriales -que no parecen aun lingüísticas-
adquieren su mayor importancia. Estas son indispensables y constituyen el
preludio para la implementación de la función hablada.
Por esta razón es que proponemos una impregnación a la manera del feto en
el útero para establecer los fundamentos claves de los mecanismos de la
lengua, con los más mínimos detalles de su fonética. En efecto, la manera
como se emite el menor sonido evoca la trama musical de la expresión, la
modulación de la frase y del discurso. Es lo que hacen perceptibles los
sonidos filtrados intra-uterinos de una lengua. Tienen la ventaja de no
estar sobrecargados con la semántica…, aquí se encuentra el poder de los
primeros trazos acústicos de la vida.
Obviamente que este es un paso preliminar y pedagógico, que no exime a
los alumnos del estudio de la lengua. Igual como le ocurre al niño, se trata
de preparar el terreno para que el aprendizaje sea de la manera más natural
posible, solo que al adulto le tomará algo más de tiempo.
El oído de un feto americano
En una entrevista a la televisión suiza, Gerard Depardieu declaraba: “el
problema que me llevó a Tomatis cuando tenia 16 años fue un bloqueo. No
lograba hablar. Escuchaba demasiados sonidos a la vez y no alcanzaba a
emitir ninguno. Las sesiones bajo Oído Electrónico me permitieron adquirir
una memoria fenomenal. Primero fue el inicio rápido en el teatro y luego en
el lenguaje mismo. Cuando, debido a las necesidades del rodaje del film
Green Card tuve que ir a Estados Unidos, me encontré en la misma situación
que hacia veinte años atrás. En América balbuceaba, entonces volví a Tomatis
para ver qué podía hacer por mí. Me propuso un programa adaptado a mi caso y
siempre sobre la misma base. Me hizo escuchar cintas que reproducían el
universo sonoro de un feto americano para enseñarme a decodificar esa
lengua, tal como lo hacemos con nuestra propia lengua materna. Así pude
captar la música del americano y enriquecer sensiblemente la comprensión de
esa lengua. El tratamiento me ayudo de tal manera que, desde el otro lado
del atlántico, comprendía mejor la cosas que me preguntaban que mis propias
respuestas ! ”
Las observaciones pertinentes de Gerard Depardieu explican perfectamente
lo que ocurre cuando se trata de entrar en otro universo lingüístico. Como
lo dice este gran artista, el alumno esta inmerso en las condiciones de
escucha de un feto ingles, alemán, o español. Los sonidos filtrados que
enviamos bajo el Oído Electrónico no tienen memoria. No pueden ser
interpretados. Incluso no tienen el aspecto de sonidos extranjeros.
Por el contrario, alguien que comienza el aprendizaje de una lengua
diferente de su lengua maternal confrontándose directamente con sus propias
palabras va a reproducir – debido a la carga sónica que contienen los
fonemas nuevos- su comportamiento lingüístico de origen. Y esto porque no se
ha cambiado la banda pasante
de origen. Puede ocurrir también que, por otras razones, se transfiera a la
lengua extranjera una actitud patológica. Por ejemplo, si ciertas
palabras o ciertos sonidos provocan en el alumno una resistencia afectiva
(el “mm” de “mama”, el “pp” de “papa” ..) se desarrollara en relación a
estos sonidos el mismo comportamiento reactivo pero ahora en una cadena
hablada extranjera.
Generalmente se considera normal tener dificultades para aprender una
lengua extranjera, en circunstancias que hay otra manera muy distinta de
afrontar este fenómeno. Recordemos que no existe ninguna diferencia entre un
niño que no logra leer, escribir o hablar correctamente su lengua materna y
alguien que no logra integrar el ingles o el español, por ejemplo. Ambos son
disléxicos, es decir, tienen dificultades de escucha en relación a un
sistema de comunicación, de decodificación. Los sistemas “cerebro programado
sobre lengua materna o lengua extranjera” no son compatibles. Sin embargo,
con los sonidos filtrados la persona se encuentra en el corazón de una banda
pasante que no tiene nada que ver con la lengua de origen. Esta es
codificada espontáneamente, sin polución ni esfuerzo. Así, después de una
sensibilización bajo Oído Electrónico la persona logra sintonizar la banda
pasante de la lengua que se quiere aprender y con el método de su elección
puede comenzar entonces el estudio propiamente tal, descubriendo la perfecta
compatibilidad entre los dos sistemas.
Usando la jerga de los informáticos podemos decir el computador sigue
siendo el mismo y que lo que cambia es el “software”. Por ejemplo, tomemos
una disquete que sea compatible en todo el mundo, es decir, un vestíbulo y
una cóclea, o sea un sistema auditivo. Para formatear estos oídos (disquete)
los sumergimos en el ambiente acústico local. La adaptación se establecerá
en función del aire del ambiente y de la lengua que se hable. Mi
cerebro-computador tendrá ahora la posibilidad de desarrollar su
pensamiento. Pero este deberá respectar una serie se contra-reacciones:
oído/laringe, laringe/lengua, lengua/labios, oído/cuerpo; ellas mismas auto
controladas -lo cual es distinto ya al computador. Si paso a otra lengua sin
cambiar o reformatear el disquete me encontraré en las condiciones acústicas
precedentes y no comprenderé lo que me dicen, incluso si vuelvo a mi país
de origen. Esta curiosa experiencia les pasa a muchas personas que han
pasado una larga estadía en el extranjero. En su propio país se vuelven
extranjeros. Su programa audio-lingüístico ha cambiado.
Espías escuchando sonidos
filtrados
Con el ejemplo anterior podemos ver que cada lengua tiene su propia
codificación pre-lingüística, una especie de substrato subyacente que
encausa al discurso. Pero como esta idea es difícil de comprender y admitir
citaremos un hecho curioso. En la época cuando trabajaba para los arsenales
de guerra, el general Veron-Lacroix, que comandaba los servicios de
comunicaciones de Mont-Valérien, me llamó para que le explicara porque
ciertos suboficiales del servicio de contra espionaje se encontraban con
treinta y seis años, tan envejecidos y en el atardecer de sus vidas,
vaciados, extenuados y con el cabello blanco prematuramente. Ellos habían
estado encargados de decodificar al oído, mas exactamente con los dos oídos
simultáneamente, los mensajes diferentes que llegaban a cada uno de sus
oídos y que las potencias extranjeras enviaban por vía hertziana,
sirviéndose de todas las emisiones radiofónicas del mundo entero como
soporte. De esto se desprendía una especie de código morse. Cuando uno
entraba a la pieza donde trabajaban se escuchaba como un murmullo de
pequeños ruidos anónimos y entrecortados. Cada sub-oficial transcribía en
puntos y rayas con sus dos manos simultáneamente los toc toctoc toc
tocotoctoc que captaba separadamente en cada uno de sus oídos. Escribían
con la mano derecha lo que recibían en el oído derecho y con la mano
izquierda lo que escuchaban con el oído izquierdo. Había tal cantidad de
información que captar y absorber y el personal era tan escaso que la
necesidad de la escucha biaural se impuso como método de trabajo. Cada espía
estaba encargado de seguir dos emisiones al mismo tiempo. Una en cada oído.
Cabe alguna duda sobre los motivos del agotamiento de esto operadores?
No había que buscar muy lejos. Pero lo que mas me impacto fue escucharlos
comentar a cada nueva secuencia, “escucha, ahí hay esta hablando un ruso”,
o una americano o un ingles, o un español. Los ruidos sin embargo parecían
todos uniformes. El contenido era secreto puesto que los mensajes debían
ser decodificados por otro servicio, pero el sustrato de la lengua pasaba y
esos oídos expertos lo identificaban con certeza. Nuestros sonidos
filtrados son eso: toc toc toctoctoc. Morse. Cuando se depura la voz de la
madre hasta el límite de lo audible, queda un pequeño ruido de fondo
ritmado, parecido al ruido de una cascada o al susurro del viento en un
bosque. Este sonido lo conocen bien las personas que realizan tratamientos
bajo oído electrónico.
Los sonidos filtrados de una lengua forman la matriz. Las palabras están
prontas para salir y la gramática también. Todo el programa esta en
gestación, en estado embrionario, con sus tiempo y sus valores. Este apresto
lingüístico implica una organización sistémica. El cuerpo debe alcanzar una
preparación y una posición particular. Se forma una estructura que va a
dejar pasar algo por arriba de él mismo, como otro sistema. Por eso es que
decimos que la lengua es un sistema de sistemas.
Cuando se sigue este tratamiento, el ingles aparece bajo la forma de
pequeños sonidos muy sostenidos, cantados como un ruiseñor fluido y
viviente, hechos de tictictic tic tictic, rápidos y crepitosos. El francés
parece ser mas pesado, incluso mas grave,
ce qui ne saurait etre en foction d´un filtrage identique, pero el “toc
toc toc toctoctoc toc” aparece mas lento. Cette melodie de sous-sol c’ est
la langue qui pointe le bout de son oreille.
Esto es parte ya de la utilería del cuerpo, el uso del teclado corporal, las
referencias neurológicas, la piel … el “morse” que subyace a la lengua.
A menudo resulta difícil explicar a los alumnos, deseosos de aprender una
lengua bien y lo mas rápido posible, que durante las dos primeras semanas
van a pasar dos horas por día con un audífono en sus cabezas escuchando
sonidos filtrados, parecidos a pequeños gritos de pájaros. Vienen con el
prejuicio de tener que llenarse de gramática, listas de palabras, cursos de
pronunciación, reglas, prohibiciones, ejercicios, controles, lecturas,
muchas veces hasta alcanzar el fastidio y el abandono. Y aquí, al contrario,
les pedimos que no hagan nada durante las sesiones, ni siquiera leer. Se
les aconseja quedarse tranquilamente sentados con los audífonos y dibujar
libremente y si lo desean pueden hasta dormir.
Entre nuestros clientes se cuentan numerosos empleados y ejecutivos
superiores que son enviados por su empresa antes de partir al extranjero.
Tienen un conocimiento absolutamente clásico del ingles. Una formación que
les ha entregado sólidas bases gramaticales pero que nos les permite
desenvolverse con autonomía en Inglaterra o en Estados Unidos. Cuando los
vuelvo a ver después de algunos meses, todos me dicen: “Es la primera vez
que comprendo lo que me dicen”, en circunstancias que no les hemos enseñado
ninguna regla suplementaria. Solo les dimos una trama, una especie de canto
folklórico uterino, ese encanto de la lengua que sobrepasa todas las reglas
gramaticales.
La lengua que penetra en sonidos filtrados permite al oído del alumno
modificar la banda pasante, es decir, sensibilizar los tramos perceptivos
preferenciales característicos de esa lengua. El procedimiento depende
obviamente del estado del órgano auditivo y se deberá tener en cuenta las
distorsiones de la audición que puede presentar el alumno. Un oído
esclerosado, deformado, bloqueado psicológicamente no se va a sanar
milagrosamente por el solo hecho de pasar a un filtro extranjero. El oído
conservara sus deficiencias.
El test de escucha al cual sometemos a nuestros alumnos de idiomas nos
revela las deformaciones con las cuales tendremos que “trabajar”. Como lo
hemos explicados en números obras, esta prueba tiene una dimensión
psicológica pero, en el caso de aprendizaje de idiomas, no se toma en
cuenta. Siempre se da comienza el proceso de aprendizaje, salvo en casos
extremos que son rarísimos. Desde el momento en que la persona comienza el
proceso, su curva se modifica, las eventuales dificultades de comunicación
disminuyen, evitando caer en una actitud de dinámica psicológica. Si
mostráramos algunas de estas curvas a psicólogos que conocen nuestras
tecnicas pero no sensibilizados a este tipo de aplicación relativa a la
integración de lenguas, seguro que los candidatos no obtendrían el pasaporte
para viajar al mundo de otra etnia. Dirían: “primero hay que corregir esto y
esto otro y después esto otro”. Y así se atrasaría el comienzo del
aprendizaje.
Es cierto que en algunos casos es necesario intervenir previamente para
hacer desaparecer distorsiones demasiadas importantes que pueden comprometan
la integración de la lengua que se va a estudiar. Se hace intervenir
entonces los sonidos filtrados a partir de la voz materna o, más usualmente,
a partir de ciertas composiciones para violín de Mozart. ¿Y por qué Mozart ?
...bueno, ya lo explique en una libro que debería aparecer para el
bicentenario de la muerte de ese músico.
En todos los rincones del mundo Mozart en sonidos filtrados suscita la
misma respuesta neurológica. Su música es el “código de fondo” que prepara
o formatea el soporte para todas las informaciones. Activa el sistema
nervioso, los coloca en estado de marcha. Todo el mundo acepta Mozart,
incluso las civilizaciones poco habituadas a los ritmos y a los acentos de
la música clásica. Mozart ofrece la curva ideal, sin distorsión, bien
repartida sobre toda la audición humana, valida para todos. Su música
permite encontrar el influjo neurológico que hace caminar al niño en busca
del lenguaje, despierta su sistema neuro-vegetativo, acelera el rimo
cardiaco y transforma la respiración.
Aparte de estas intervenciones terapéuticas excepcionales, los candidatos
que quieren aprender un lengua extranjera con estas tecnicas pueden comenzar
entonces su entrenamiento lingüístico. El test de escucha que se toma al
inicio permite evaluar la duración del proceso. Un test de control se
efectúa regularmente para saber si los “handicaps” del comienzo han podido
ser superados. En ciertos casos se puede insistir en un rango de frecuencias
determinado que no este aun sensibilizado, pero esto no es un obstáculo para
la continuación de la enseñanza de la lengua.
Resulta interesante constatar que a menudo aquel que no ha
aprendido nunca una lengua extranjera progresa, al menos al comienzo, mas
rápidamente que el iniciado que busca perfeccionarla. Lo mismo ocurre con el
canto. Aquel que asimila el ingles más allá de la banda francesa con filtros
que los propulsan sobre 2000 hertz se encuentra descolgado de su lengua de
origen y por ende va mucho más rápido. Sin embargo, el aprendizaje de
lenguas tiene otro obstáculo que evocamos más atrás. Un individuo que haya
alcanzado un alto dominio de su lengua materna intentará hablar la lengua
extranjera con la misma riqueza de vocabulario. Paradojalmente resulta mas
fácil aprender 40 lenguas a quien tiene 15 palabras en su lengua materna que
a otro que maneja mas de 3000 palabras y que quiere trasferirlas todas a la
lengua extranjera.
Como abordar la integración de
lenguas extranjeras en un adulto?
El Oído Electrónico funciona como
un oído humano. Se trata de un
simulador o un modelo que actúa directamente sobre el aparato auditivo y
sobre todo el sistema neuronal asociado. Dos balances juegan el rol de
puertas que se cierran o se abren para dejar pasar los sonidos: de una lado
la membrana timpánica, que cierra el conducto auditivo externo y, la otra
parte, la platina del estribo que obtura la ventana oval del oído interno.
Recordemos que hay un tiempo determinado en que el oído se apresta a
escuchar permitiendo al cuerpo en su totalidad y bajo el control del
vestíbulo, tomar la postura adecuada. Y hay otro tiempo diferente del
primero, donde el oído medio se adapta para permitirle al oído interno
recibir los mensajes sonoros lo más fielmente posible. Evidentemente estas
dos acomodaciones no son instantáneas y hacen aparecen un tiempo de
latencia. Un primer tiempo marca la operación de la puesta en forma del
oído interno afín de recibir el mensaje que se va a decodificar. Producto
de esta acción, resulta una adaptación funcional que permite al cuerpo
prepararse para escuchar. Esta anterioridad la denominamos presesión e
indica el lapso de tiempo que necesita el oído interno para prepararse a
escuchar antes de la instalación de la organización del oído medio. La
misión de este último es transmitir la información sonora por medio de la
caja craneana bajo la forma de conducción ósea y no, como lo sabemos ahora,
por intermedio de la cadena de huesosillos. Este segundo tiempo lo llamamos
retardo.
El Oído Electrónico toma en cuenta todos estos parámetros. El alumno
pasa de una audición tal cual la controla ordinariamente a una audición
controlada, según la manera de escuchar de la etnia concernida. Esta
diferenciación vuelve sensible el pasaje de un canal al otro, de un oído u
otro, o sea, de una lengua a otra. Mientras mas se acostumbre un persona a
pasar de una manera de escuchar a otra, más fácil le resultará adquirir
esta ultra sensibilidad a las diferencias acústicas y fonológicas, tan bien
descritas por el grupo de Praga en 1928. Es cierto que Troubetzkoï,
Karcewski y Jacobson tenían oídos eslavos abiertos sobre 11 octavas, con
tiempos de latencia probablemente muy largo, todo lo cual le permitía
disponer de los elementos suficientes para realizar un análisis fino, lento
y preciso, pues mientras mas largo es el espectro acústico y mas largo el
tiempo de preparación, mas refinado es el análisis.
Después de sensibilizar el oído “a la manera fetal” durante una treintena
de sesiones de una media hora, se comienza a desfiltrar el mensaje para
introducir las bandas pasantes y el tiempo de latencia correspondiente a la
lengua que se va a estudiar. Finalmente se hacen intervenir los mecanismos
de aprendizaje a varios niveles, los que actúan sobre la cúspide de la curva
de encubrimiento, las bandas pasantes, los tiempos de retardo y de latencia
que determinan las entonaciones. Estos parámetros son manejables y medibles
de acuerdo a las necesidades. Estos van de la simple repetición, corregida
por intermedio del oído electrónico, hasta la integración simple del
mensaje.
Los alumnos salen de este training con una impresión de euforia debido a
que comprenden lo que escuchan y logran reproducirlo. Evitan así ese
terrible sentimiento de ridículo que lleva a tanta gente a callarse cuando
se trata de emitir algunos sonidos en otra lengua. Nosotros insistimos poco
sobre el conjunto gramatical que es materia de especialista y que, como
explicamos, esta implícitamente comprendido en esta “fonemática primordial”.
Hace algunos años recibimos algunos ingenieros especializados en energía
atómica que no habían hablado nunca español. Les pasamos unos textos en esa
lengua que correspondían a sus intereses y a su nivel. Se trataba de
extractos de un libro de Einstein traducido al español. Al principio
obviamente no comprendían nada. Luego los mismos textos les fueron pasados
bajo Oído Electrónico de manera que se les hacia escuchar “a la española”
pues habíamos centrado su audición en la banda pasante propia de esa manera
de escuchar. Entonces, aparte de las modificaciones que se notaban en sus
actitudes y en el control de su postura, pudimos ver un interés creciente
que se manifestaba a medida que playas de iluminación permitían realizar una
especia de cristalización semántica. Lo más impresionante fue la rapidez de
este proceso. Solo algunas sesiones fueron suficientes para darnos cuenta
que eran capaces de captar el contenido, primero a grandes líneas y luego en
el detalle.
Que significaba esta experiencia? Lo importante, primero, es saber
despertar el interés por los textos. No se puede mantener largo tiempo la
atención con historias que rayan en el infantilismo, bajo pretexto que se
trata de un debutante. Hay que ofrecer una enseñanza a la carta. De la
semántica a la idea no hay más que un salto y de la idea a la comprensión no
hay mas que un pequeño paso, la lengua sigue. Este es el mejor camino para
aprender una lengua.
La comprensión y la acentuación son los mayores problemas que enfrenta la
gente en su contacto con una lengua extranjera. Y estos son, justamente,
los dos puntos fuertes del procedimiento que utilizamos. Una empresa
parisina propone a su clientela, desde hace algunos años, la integración de
lenguas según sus tecnicas. Se trabaja sobretodo con empresas que, en
función de sus planes y de sus presupuesto de formación, envían a los
stagieres a perfeccionarse o a iniciarse en una lengua de uso profesional.
Estas personas viven en un mundo concreto y son muy receptivas a los
diversos métodos que se ofrecen. Finalmente aceptan lo que les parece lo mas
eficaz y rápido.
Algunos alumnos se presentan con un pesado pasado de aprendizaje escolar
de alemán, ingles o español, y cuando descubren una palabra nueva o una
nueva estructura prueban haciendo el paralelo con su lengua materna, o bien
recuerdan lo aprendido en el colegio. Lamentablemente esta no es la mejor
solución porque no deja ninguna posibilidad al alumno para captar el ritmo,
la melodía, la entonación y las sutilezas de la lengua. Los sonidos filtrado
sirven justamente para evitar estas transposiciones intelectuales –
verdaderas translaciones – que impiden al sistema nervioso prepararse para
codificar y decodificar el nuevo universo lingüístico.
En un centro audiovisual para el estudio de lenguas (establecimiento
publico adjunto a una universidad francesa), instalamos una cierta cantidad
de Oídos Electrónicos para los estudiantes, a pedido de los profesores
anglófonos. Los profesores estaban intrigados con un alumno adulto,
ejecutivo comercial, que a pesar de no haber estudiado nunca antes, comenzó
a pasar de dos en dos los niveles de enseñanza. Nadie podía creer que no
hubiese estado nunca en Inglaterra. El señor tuvo que explicar que hacia
algún tiempo había seguido ciertas tecnicas muy particulares que le habían
abierto el oído a la lengua inglesa.
El investigador y animador de esta experiencia me contó que no tuvo
ninguna dificultad para convencer a los profesores. Incluso me contó esta
anécdota sabrosa: “Cuando hable del impacto de los sonidos, alguien se
levanto y me dijo “ señor, estoy muy contenta de lo que dice. Yo que soy
inglesa y profesora de ingles para los franceses tengo realmente la
impresión de infligir una verdadera tortura a mis alumnos. Yo hago tres
horas de curso en la mañana; la primera hora pasa, a la segunda hora la
gente cruza los brazos y a la tercera hora como que se enroscan y se
repliegan sobre ellos mismos para escapar a los sonidos ingleses”.
Son conocidas estas actitudes que nos hacen huir ante la perspectiva de
aprender una lengua extranjera. Pero, ¿acaso no es hora que revisemos estas
posiciones mirando las cosas de frente? ¿No deberíamos saber ya que
aprender una lengua es casarse con el comportamiento propio de esta lengua?
La lingüística no es una pieza a parte. Hablar una lengua significa entrar
en una psicología particular, adoptar una manera de pensar bien específica y
ajustar el cuerpo de tal manera que este tome la postura que le impone la
lengua. Es un verdadero proceso de identificación.
Para expresar una intuición, una idea, un concepto, estamos obligados a
someternos a un sistema lingüístico que nos impone sus leyes y determina
cierto comportamiento. Esta regla es igualmente valida en música o en
pintura. En lo que respecta al lenguaje oral, debemos recordar que cada vez
que una información lingüística es emitida, esta encuentra una resistencia
en el material donde penetra, es decir, tiene que acomodarse a las
influencias del aire, a su “impedancia”, la cual varía de una lugar a otro.
El aire tiene, en efecto, características propias que hace que ciertas
frecuencias pasen mejor que otras. Produce una contra reacción que actúa
sobra la modulación y que obliga al locutor a tomar los canales impuesto por
el medio.
Estos principios, fundamentales en el aprendizaje de una lengua en el
adulto, y que dicen relación con el condicionamiento propio de su lengua
materna, deben ser evocados permanentemente por todos los especialistas
implicados en esta aventura sociocultural. No debemos olvidar jamás que el
sistema neuro auditivo es un pasaje obligado para acceder al aprendizaje de
una lengua extranjera.
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