EL ADULTO Y EL APRENDIZAJE DE IDIOMAS Del libro “Nous sommes tous nés poliglottes”, de Alfred Tomatis Traducción de Fernando Núñez Bustos
Cuando se propone a los adultos nuestras técnicas audio vocales hay que tomar ciertas precauciones para atenuar los “a priori” que puedan surgir. Y esto porque existe cierta resistencia a los cambios de hábitos que implica iniciarse en una lengua extranjera, pues ello supone una modificación sensible del comportamiento, de la postura psicológica y corporal, de la manera de pensar y actuar. No es cualquier cosa! No obstante, nadie pone en duda el enriquecimiento que se puede alcanzar cuando se logra saltar el obstáculo de la lengua de origen! Qué fortuna poder agregar a los mecanismos de nuestra propia lengua aquellos de otra étnia, con las enormes perspectivas de abordar un nuevo universo cultural !
Nos parece necesario evocar dos ideas principales. Primero, la lengua materna se presenta como una barrera que hay que franquear, una defensa con la cual es necesario negociar. Segundo: se escucha antes de hablar y solamente después se estudia la estructura del discurso. El camino al revés no conduce a ninguna parte. El niño en los primeros años de su vida no se equivoca: el quiere hablar y habla. Y cuando sabe hablar comienza a conocer su lengua.
El famoso “don para los idiomas” esta ligado a la capacidad para escuchar y el método que proponemos consiste justamente en desarrollar esa facultad que todos poseemos pero que solo algunos saben explotar. El oído posee cierta “plasticidad” que permite entrar en el universo acústico de la lengua que se quiere estudiar. Nosotros introducimos al alumno en este universo por intermedio de lo que llamamos “sonidos filtrados”, es decir, sonidos que reproducen la percepción auditiva del niño antes de su nacimiento. El oído despierta a la escucha desde su concepción gracias a la voz materna percibida “in útero”. Es en ese momento de la vida que la huellas neuro sensoriales -que no parecen aun lingüísticas- adquieren su mayor importancia. Estas son indispensables y constituyen el preludio para la implementación de la función hablada.
Por esta razón es que proponemos una impregnación a la manera del feto en el útero para establecer los fundamentos claves de los mecanismos de la lengua, con los más mínimos detalles de su fonética. En efecto, la manera como se emite el menor sonido evoca la trama musical de la expresión, la modulación de la frase y del discurso. Es lo que hacen perceptibles los sonidos filtrados intra-uterinos de una lengua. Tienen la ventaja de no estar sobrecargados con la semántica…, aquí se encuentra el poder de los primeros trazos acústicos de la vida.
Obviamente que este es un paso preliminar y pedagógico, que no exime a los alumnos del estudio de la lengua. Igual como le ocurre al niño, se trata de preparar el terreno para que el aprendizaje sea de la manera más natural posible, solo que al adulto le tomará algo más de tiempo.
El oído de un feto americano
En una entrevista a la televisión suiza, Gerard Depardieu declaraba: “el problema que me llevó a Tomatis cuando tenia 16 años fue un bloqueo. No lograba hablar. Escuchaba demasiados sonidos a la vez y no alcanzaba a emitir ninguno. Las sesiones bajo Oído Electrónico me permitieron adquirir una memoria fenomenal. Primero fue el inicio rápido en el teatro y luego en el lenguaje mismo. Cuando, debido a las necesidades del rodaje del film Green Card tuve que ir a Estados Unidos, me encontré en la misma situación que hacia veinte años atrás. En América balbuceaba, entonces volví a Tomatis para ver qué podía hacer por mí. Me propuso un programa adaptado a mi caso y siempre sobre la misma base. Me hizo escuchar cintas que reproducían el universo sonoro de un feto americano para enseñarme a decodificar esa lengua, tal como lo hacemos con nuestra propia lengua materna. Así pude captar la música del americano y enriquecer sensiblemente la comprensión de esa lengua. El tratamiento me ayudo de tal manera que, desde el otro lado del atlántico, comprendía mejor la cosas que me preguntaban que mis propias respuestas ! ”
Las observaciones pertinentes de Gerard Depardieu explican perfectamente lo que ocurre cuando se trata de entrar en otro universo lingüístico. Como lo dice este gran artista, el alumno esta inmerso en las condiciones de escucha de un feto ingles, alemán, o español. Los sonidos filtrados que enviamos bajo el Oído Electrónico no tienen memoria. No pueden ser interpretados. Incluso no tienen el aspecto de sonidos extranjeros.
Por el contrario, alguien que comienza el aprendizaje de una lengua diferente de su lengua maternal confrontándose directamente con sus propias palabras va a reproducir – debido a la carga sónica que contienen los fonemas nuevos- su comportamiento lingüístico de origen. Y esto porque no se ha cambiado la banda pasante [1] de origen. Puede ocurrir también que, por otras razones, se transfiera a la lengua extranjera una actitud patológica. Por ejemplo, si ciertas palabras o ciertos sonidos provocan en el alumno una resistencia afectiva (el “mm” de “mama”, el “pp” de “papa” ..) se desarrollara en relación a estos sonidos el mismo comportamiento reactivo pero ahora en una cadena hablada extranjera. Generalmente se considera normal tener dificultades para aprender una lengua extranjera, en circunstancias que hay otra manera muy distinta de afrontar este fenómeno. Recordemos que no existe ninguna diferencia entre un niño que no logra leer, escribir o hablar correctamente su lengua materna y alguien que no logra integrar el ingles o el español, por ejemplo. Ambos son disléxicos, es decir, tienen dificultades de escucha en relación a un sistema de comunicación, de decodificación. Los sistemas “cerebro programado sobre lengua materna o lengua extranjera” no son compatibles. Sin embargo, con los sonidos filtrados la persona se encuentra en el corazón de una banda pasante que no tiene nada que ver con la lengua de origen. Esta es codificada espontáneamente, sin polución ni esfuerzo. Así, después de una sensibilización bajo Oído Electrónico la persona logra sintonizar la banda pasante de la lengua que se quiere aprender y con el método de su elección puede comenzar entonces el estudio propiamente tal, descubriendo la perfecta compatibilidad entre los dos sistemas. Usando la jerga de los informáticos podemos decir el computador sigue siendo el mismo y que lo que cambia es el “software”. Por ejemplo, tomemos una disquete que sea compatible en todo el mundo, es decir, un vestíbulo y una cóclea, o sea un sistema auditivo. Para formatear estos oídos (disquete) los sumergimos en el ambiente acústico local. La adaptación se establecerá en función del aire del ambiente y de la lengua que se hable. Mi cerebro-computador tendrá ahora la posibilidad de desarrollar su pensamiento. Pero este deberá respectar una serie se contra-reacciones: oído/laringe, laringe/lengua, lengua/labios, oído/cuerpo; ellas mismas auto controladas -lo cual es distinto ya al computador. Si paso a otra lengua sin cambiar o reformatear el disquete me encontraré en las condiciones acústicas precedentes y no comprenderé lo que me dicen, incluso si vuelvo a mi país de origen. Esta curiosa experiencia les pasa a muchas personas que han pasado una larga estadía en el extranjero. En su propio país se vuelven extranjeros. Su programa audio-lingüístico ha cambiado.
Espías escuchando sonidos filtrados
Con el ejemplo anterior podemos ver que cada lengua tiene su propia codificación pre-lingüística, una especie de substrato subyacente que encausa al discurso. Pero como esta idea es difícil de comprender y admitir citaremos un hecho curioso. En la época cuando trabajaba para los arsenales de guerra, el general Veron-Lacroix, que comandaba los servicios de comunicaciones de Mont-Valérien, me llamó para que le explicara porque ciertos suboficiales del servicio de contra espionaje se encontraban con treinta y seis años, tan envejecidos y en el atardecer de sus vidas, vaciados, extenuados y con el cabello blanco prematuramente. Ellos habían estado encargados de decodificar al oído, mas exactamente con los dos oídos simultáneamente, los mensajes diferentes que llegaban a cada uno de sus oídos y que las potencias extranjeras enviaban por vía hertziana, sirviéndose de todas las emisiones radiofónicas del mundo entero como soporte. De esto se desprendía una especie de código morse. Cuando uno entraba a la pieza donde trabajaban se escuchaba como un murmullo de pequeños ruidos anónimos y entrecortados. Cada sub-oficial transcribía en puntos y rayas con sus dos manos simultáneamente los toc toctoc toc tocotoctoc que captaba separadamente en cada uno de sus oídos. Escribían con la mano derecha lo que recibían en el oído derecho y con la mano izquierda lo que escuchaban con el oído izquierdo. Había tal cantidad de información que captar y absorber y el personal era tan escaso que la necesidad de la escucha biaural se impuso como método de trabajo. Cada espía estaba encargado de seguir dos emisiones al mismo tiempo. Una en cada oído.
Cabe alguna duda sobre los motivos del agotamiento de esto operadores? No había que buscar muy lejos. Pero lo que mas me impacto fue escucharlos comentar a cada nueva secuencia, “escucha, ahí hay esta hablando un ruso”, o una americano o un ingles, o un español. Los ruidos sin embargo parecían todos uniformes. El contenido era secreto puesto que los mensajes debían ser decodificados por otro servicio, pero el sustrato de la lengua pasaba y esos oídos expertos lo identificaban con certeza. Nuestros sonidos filtrados son eso: toc toc toctoctoc. Morse. Cuando se depura la voz de la madre hasta el límite de lo audible, queda un pequeño ruido de fondo ritmado, parecido al ruido de una cascada o al susurro del viento en un bosque. Este sonido lo conocen bien las personas que realizan tratamientos bajo oído electrónico. Los sonidos filtrados de una lengua forman la matriz. Las palabras están prontas para salir y la gramática también. Todo el programa esta en gestación, en estado embrionario, con sus tiempo y sus valores. Este apresto lingüístico implica una organización sistémica. El cuerpo debe alcanzar una preparación y una posición particular. Se forma una estructura que va a dejar pasar algo por arriba de él mismo, como otro sistema. Por eso es que decimos que la lengua es un sistema de sistemas.
Cuando se sigue este tratamiento, el ingles aparece bajo la forma de pequeños sonidos muy sostenidos, cantados como un ruiseñor fluido y viviente, hechos de tictictic tic tictic, rápidos y crepitosos. El francés parece ser mas pesado, incluso mas grave, ce qui ne saurait etre en foction d´un filtrage identique, pero el “toc toc toc toctoctoc toc” aparece mas lento. Cette melodie de sous-sol c’ est la langue qui pointe le bout de son oreille. Esto es parte ya de la utilería del cuerpo, el uso del teclado corporal, las referencias neurológicas, la piel … el “morse” que subyace a la lengua.
A menudo resulta difícil explicar a los alumnos, deseosos de aprender una lengua bien y lo mas rápido posible, que durante las dos primeras semanas van a pasar dos horas por día con un audífono en sus cabezas escuchando sonidos filtrados, parecidos a pequeños gritos de pájaros. Vienen con el prejuicio de tener que llenarse de gramática, listas de palabras, cursos de pronunciación, reglas, prohibiciones, ejercicios, controles, lecturas, muchas veces hasta alcanzar el fastidio y el abandono. Y aquí, al contrario, les pedimos que no hagan nada durante las sesiones, ni siquiera leer. Se les aconseja quedarse tranquilamente sentados con los audífonos y dibujar libremente y si lo desean pueden hasta dormir.
Entre nuestros clientes se cuentan numerosos empleados y ejecutivos superiores que son enviados por su empresa antes de partir al extranjero. Tienen un conocimiento absolutamente clásico del ingles. Una formación que les ha entregado sólidas bases gramaticales pero que nos les permite desenvolverse con autonomía en Inglaterra o en Estados Unidos. Cuando los vuelvo a ver después de algunos meses, todos me dicen: “Es la primera vez que comprendo lo que me dicen”, en circunstancias que no les hemos enseñado ninguna regla suplementaria. Solo les dimos una trama, una especie de canto folklórico uterino, ese encanto de la lengua que sobrepasa todas las reglas gramaticales.
La lengua que penetra en sonidos filtrados permite al oído del alumno modificar la banda pasante, es decir, sensibilizar los tramos perceptivos preferenciales característicos de esa lengua. El procedimiento depende obviamente del estado del órgano auditivo y se deberá tener en cuenta las distorsiones de la audición que puede presentar el alumno. Un oído esclerosado, deformado, bloqueado psicológicamente no se va a sanar milagrosamente por el solo hecho de pasar a un filtro extranjero. El oído conservara sus deficiencias.
El test de escucha al cual sometemos a nuestros alumnos de idiomas nos revela las deformaciones con las cuales tendremos que “trabajar”. Como lo hemos explicados en números obras, esta prueba tiene una dimensión psicológica pero, en el caso de aprendizaje de idiomas, no se toma en cuenta. Siempre se da comienza el proceso de aprendizaje, salvo en casos extremos que son rarísimos. Desde el momento en que la persona comienza el proceso, su curva se modifica, las eventuales dificultades de comunicación disminuyen, evitando caer en una actitud de dinámica psicológica. Si mostráramos algunas de estas curvas a psicólogos que conocen nuestras tecnicas pero no sensibilizados a este tipo de aplicación relativa a la integración de lenguas, seguro que los candidatos no obtendrían el pasaporte para viajar al mundo de otra etnia. Dirían: “primero hay que corregir esto y esto otro y después esto otro”. Y así se atrasaría el comienzo del aprendizaje.
Es cierto que en algunos casos es necesario intervenir previamente para hacer desaparecer distorsiones demasiadas importantes que pueden comprometan la integración de la lengua que se va a estudiar. Se hace intervenir entonces los sonidos filtrados a partir de la voz materna o, más usualmente, a partir de ciertas composiciones para violín de Mozart. ¿Y por qué Mozart ? ...bueno, ya lo explique en una libro que debería aparecer para el bicentenario de la muerte de ese músico [2] .
En todos los rincones del mundo Mozart en sonidos filtrados suscita la misma respuesta neurológica. Su música es el “código de fondo” que prepara o formatea el soporte para todas las informaciones. Activa el sistema nervioso, los coloca en estado de marcha. Todo el mundo acepta Mozart, incluso las civilizaciones poco habituadas a los ritmos y a los acentos de la música clásica. Mozart ofrece la curva ideal, sin distorsión, bien repartida sobre toda la audición humana, valida para todos. Su música permite encontrar el influjo neurológico que hace caminar al niño en busca del lenguaje, despierta su sistema neuro-vegetativo, acelera el rimo cardiaco y transforma la respiración.
Aparte de estas intervenciones terapéuticas excepcionales, los candidatos que quieren aprender un lengua extranjera con estas tecnicas pueden comenzar entonces su entrenamiento lingüístico. El test de escucha que se toma al inicio permite evaluar la duración del proceso. Un test de control se efectúa regularmente para saber si los “handicaps” del comienzo han podido ser superados. En ciertos casos se puede insistir en un rango de frecuencias determinado que no este aun sensibilizado, pero esto no es un obstáculo para la continuación de la enseñanza de la lengua.
Resulta interesante constatar que a menudo aquel que no ha aprendido nunca una lengua extranjera progresa, al menos al comienzo, mas rápidamente que el iniciado que busca perfeccionarla. Lo mismo ocurre con el canto. Aquel que asimila el ingles más allá de la banda francesa con filtros que los propulsan sobre 2000 hertz se encuentra descolgado de su lengua de origen y por ende va mucho más rápido. Sin embargo, el aprendizaje de lenguas tiene otro obstáculo que evocamos más atrás. Un individuo que haya alcanzado un alto dominio de su lengua materna intentará hablar la lengua extranjera con la misma riqueza de vocabulario. Paradojalmente resulta mas fácil aprender 40 lenguas a quien tiene 15 palabras en su lengua materna que a otro que maneja mas de 3000 palabras y que quiere trasferirlas todas a la lengua extranjera.
Como abordar la integración de lenguas extranjeras en un adulto?
El Oído Electrónico funciona como un oído humano. Se trata de un simulador o un modelo que actúa directamente sobre el aparato auditivo y sobre todo el sistema neuronal asociado. Dos balances juegan el rol de puertas que se cierran o se abren para dejar pasar los sonidos: de una lado la membrana timpánica, que cierra el conducto auditivo externo y, la otra parte, la platina del estribo que obtura la ventana oval del oído interno.
Recordemos que hay un tiempo determinado en que el oído se apresta a escuchar permitiendo al cuerpo en su totalidad y bajo el control del vestíbulo, tomar la postura adecuada. Y hay otro tiempo diferente del primero, donde el oído medio se adapta para permitirle al oído interno recibir los mensajes sonoros lo más fielmente posible. Evidentemente estas dos acomodaciones no son instantáneas y hacen aparecen un tiempo de latencia. Un primer tiempo marca la operación de la puesta en forma del oído interno afín de recibir el mensaje que se va a decodificar. Producto de esta acción, resulta una adaptación funcional que permite al cuerpo prepararse para escuchar. Esta anterioridad la denominamos presesión e indica el lapso de tiempo que necesita el oído interno para prepararse a escuchar antes de la instalación de la organización del oído medio. La misión de este último es transmitir la información sonora por medio de la caja craneana bajo la forma de conducción ósea y no, como lo sabemos ahora, por intermedio de la cadena de huesosillos. Este segundo tiempo lo llamamos retardo.
El Oído Electrónico toma en cuenta todos estos parámetros. El alumno pasa de una audición tal cual la controla ordinariamente a una audición controlada, según la manera de escuchar de la etnia concernida. Esta diferenciación vuelve sensible el pasaje de un canal al otro, de un oído u otro, o sea, de una lengua a otra. Mientras mas se acostumbre un persona a pasar de una manera de escuchar a otra, más fácil le resultará adquirir esta ultra sensibilidad a las diferencias acústicas y fonológicas, tan bien descritas por el grupo de Praga en 1928. Es cierto que Troubetzkoï, Karcewski y Jacobson tenían oídos eslavos abiertos sobre 11 octavas, con tiempos de latencia probablemente muy largo, todo lo cual le permitía disponer de los elementos suficientes para realizar un análisis fino, lento y preciso, pues mientras mas largo es el espectro acústico y mas largo el tiempo de preparación, mas refinado es el análisis.
Después de sensibilizar el oído “a la manera fetal” durante una treintena de sesiones de una media hora, se comienza a desfiltrar el mensaje para introducir las bandas pasantes y el tiempo de latencia correspondiente a la lengua que se va a estudiar. Finalmente se hacen intervenir los mecanismos de aprendizaje a varios niveles, los que actúan sobre la cúspide de la curva de encubrimiento, las bandas pasantes, los tiempos de retardo y de latencia que determinan las entonaciones. Estos parámetros son manejables y medibles de acuerdo a las necesidades. Estos van de la simple repetición, corregida por intermedio del oído electrónico, hasta la integración simple del mensaje. Los alumnos salen de este training con una impresión de euforia debido a que comprenden lo que escuchan y logran reproducirlo. Evitan así ese terrible sentimiento de ridículo que lleva a tanta gente a callarse cuando se trata de emitir algunos sonidos en otra lengua. Nosotros insistimos poco sobre el conjunto gramatical que es materia de especialista y que, como explicamos, esta implícitamente comprendido en esta “fonemática primordial”. Hace algunos años recibimos algunos ingenieros especializados en energía atómica que no habían hablado nunca español. Les pasamos unos textos en esa lengua que correspondían a sus intereses y a su nivel. Se trataba de extractos de un libro de Einstein traducido al español. Al principio obviamente no comprendían nada. Luego los mismos textos les fueron pasados bajo Oído Electrónico de manera que se les hacia escuchar “a la española” pues habíamos centrado su audición en la banda pasante propia de esa manera de escuchar. Entonces, aparte de las modificaciones que se notaban en sus actitudes y en el control de su postura, pudimos ver un interés creciente que se manifestaba a medida que playas de iluminación permitían realizar una especia de cristalización semántica. Lo más impresionante fue la rapidez de este proceso. Solo algunas sesiones fueron suficientes para darnos cuenta que eran capaces de captar el contenido, primero a grandes líneas y luego en el detalle. Que significaba esta experiencia? Lo importante, primero, es saber despertar el interés por los textos. No se puede mantener largo tiempo la atención con historias que rayan en el infantilismo, bajo pretexto que se trata de un debutante. Hay que ofrecer una enseñanza a la carta. De la semántica a la idea no hay más que un salto y de la idea a la comprensión no hay mas que un pequeño paso, la lengua sigue. Este es el mejor camino para aprender una lengua. La comprensión y la acentuación son los mayores problemas que enfrenta la gente en su contacto con una lengua extranjera. Y estos son, justamente, los dos puntos fuertes del procedimiento que utilizamos. Una empresa parisina propone a su clientela, desde hace algunos años, la integración de lenguas según sus tecnicas. Se trabaja sobretodo con empresas que, en función de sus planes y de sus presupuesto de formación, envían a los stagieres a perfeccionarse o a iniciarse en una lengua de uso profesional. Estas personas viven en un mundo concreto y son muy receptivas a los diversos métodos que se ofrecen. Finalmente aceptan lo que les parece lo mas eficaz y rápido. Algunos alumnos se presentan con un pesado pasado de aprendizaje escolar de alemán, ingles o español, y cuando descubren una palabra nueva o una nueva estructura prueban haciendo el paralelo con su lengua materna, o bien recuerdan lo aprendido en el colegio. Lamentablemente esta no es la mejor solución porque no deja ninguna posibilidad al alumno para captar el ritmo, la melodía, la entonación y las sutilezas de la lengua. Los sonidos filtrado sirven justamente para evitar estas transposiciones intelectuales – verdaderas translaciones – que impiden al sistema nervioso prepararse para codificar y decodificar el nuevo universo lingüístico.
En un centro audiovisual para el estudio de lenguas (establecimiento publico adjunto a una universidad francesa), instalamos una cierta cantidad de Oídos Electrónicos para los estudiantes, a pedido de los profesores anglófonos. Los profesores estaban intrigados con un alumno adulto, ejecutivo comercial, que a pesar de no haber estudiado nunca antes, comenzó a pasar de dos en dos los niveles de enseñanza. Nadie podía creer que no hubiese estado nunca en Inglaterra. El señor tuvo que explicar que hacia algún tiempo había seguido ciertas tecnicas muy particulares que le habían abierto el oído a la lengua inglesa. El investigador y animador de esta experiencia me contó que no tuvo ninguna dificultad para convencer a los profesores. Incluso me contó esta anécdota sabrosa: “Cuando hable del impacto de los sonidos, alguien se levanto y me dijo “ señor, estoy muy contenta de lo que dice. Yo que soy inglesa y profesora de ingles para los franceses tengo realmente la impresión de infligir una verdadera tortura a mis alumnos. Yo hago tres horas de curso en la mañana; la primera hora pasa, a la segunda hora la gente cruza los brazos y a la tercera hora como que se enroscan y se repliegan sobre ellos mismos para escapar a los sonidos ingleses”.
Son conocidas estas actitudes que nos hacen huir ante la perspectiva de aprender una lengua extranjera. Pero, ¿acaso no es hora que revisemos estas posiciones mirando las cosas de frente? ¿No deberíamos saber ya que aprender una lengua es casarse con el comportamiento propio de esta lengua? La lingüística no es una pieza a parte. Hablar una lengua significa entrar en una psicología particular, adoptar una manera de pensar bien específica y ajustar el cuerpo de tal manera que este tome la postura que le impone la lengua. Es un verdadero proceso de identificación.
Para expresar una intuición, una idea, un concepto, estamos obligados a someternos a un sistema lingüístico que nos impone sus leyes y determina cierto comportamiento. Esta regla es igualmente valida en música o en pintura. En lo que respecta al lenguaje oral, debemos recordar que cada vez que una información lingüística es emitida, esta encuentra una resistencia en el material donde penetra, es decir, tiene que acomodarse a las influencias del aire, a su “impedancia”, la cual varía de una lugar a otro. El aire tiene, en efecto, características propias que hace que ciertas frecuencias pasen mejor que otras. Produce una contra reacción que actúa sobra la modulación y que obliga al locutor a tomar los canales impuesto por el medio.
Estos principios, fundamentales en el aprendizaje de una lengua en el adulto, y que dicen relación con el condicionamiento propio de su lengua materna, deben ser evocados permanentemente por todos los especialistas implicados en esta aventura sociocultural. No debemos olvidar jamás que el sistema neuro auditivo es un pasaje obligado para acceder al aprendizaje de una lengua extranjera.
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