A través de la larga
experiencia con el Método Tomatis en los más
de 200 Centros Tomatis en el mundo, se han observado mejorías
categóricas en niños que presentan los siguientes
cuadros: Déficit
Atencional, Dificultades
de aprendizaje, Dislexia,
Disfasia, Problemas de comprensión y procesamiento
auditivo, Retardo global del desarrollo, Autismo
y conductas autistas.
Oír y
escuchar son dos procesos diferentes. Oír es la
percepción pasiva de los sonidos, mientras que escuchar
es un acto voluntario que requiere del deseo de usar el
oído para enfocar los sonidos seleccionados.
La función
de escuchar está íntimamente relacionada
con el lapso de atención y la concentración.
Además desempeña un rol fundamental en la
integración, comprensión y retención
de mensajes de sonido, particularmente de los sonidos de
lenguaje. Por lo tanto, escuchar es de vital importancia
en el proceso de aprendizaje.
Según
Tomatis, los problemas de escucha que no sean resultado
de una lesión orgánica, generalmente son
de origen psicológico. Su hipótesis es que
en una etapa muy temprana de la vida del sujeto, debió ocurrir
un rechazo a recibir ciertos estímulos del medio
ambiente, específicamente un rechazo al lenguaje
oral. La manera de rechazar esta información es
cerrando el oído, lo que se manifiesta en una relajación
de los músculos del oído medio. Si estos
músculos están inactivos durante un tiempo
prolongado, pierden su tonicidad, lo que se traduce en
una percepción y análisis incorrecto de los
sonidos. Aunque la persona quiera volver a escuchar ya
no tiene la posibilidad de hacerlo. Cabe destacar, que
dentro de las causas orgánicas las infecciones crónicas
del oído sufridas durante la infancia, desempeñan
un rol significativo en las causas de los problemas de
escucha y generalmente tienen un origen psicosomático.
El desarrollo
del lenguaje en los niños es un proceso de aprendizaje
en el que escuchar tiene un rol esencial: el niño
comienza a entrenar su oído para enfocar los sonidos
de la lengua materna desde el 5º mes de vida intrauterina.
Al momento de nacer ya ha escuchado las estructuras del
lenguaje que le permitirán asimilarlo y memorizarlo.
La etapa posterior es la imitación: el bebé juega
escuchándose a si mismo repetir sonidos, fonemas
y después palabras, hasta encontrar la manera adecuada
de emitirlas y usarlas para la comunicación. Este
ejercicio de escucharse a si mismo es el punto de partida
para la adquisición del lenguaje oral.
Si los sonidos del idioma han
sido integrados de manera adecuada y pueden ser reproducidos
sin distorsión, pueden ser traducidos con facilidad
a su forma escrita. Así, el niño aprende
a leer, escribir y deletrear sin dificultad.
El Método
Tomatis es un programa de entrenamiento auditivo en diferentes
fases y cada fase corresponde a una de las etapas del desarrollo
del proceso de aprendizaje. Utiliza un aparato llamado
Oído Electrónico, capaz de filtrar sonidos,
de entrenar los músculos del oído medio y
de realizar un balance que prepara al oído derecho
a convertirse en el oído dominante. Durante las
sesiones, el niño escucha música de Mozart,
Cantos Gregorianos y la voz materna, a través de
audífonos especiales y modificada por este Oído
Electrónico. Algunos de los beneficios que los niños
muestran con la terapia :
Se
distraen menos con estímulos ambientales
Escuchan
mejor antes de responder
Leen
y escriben mejor
Siguen
mejor las instrucciones
Se
concentran por periodos mayores de tiempo
Tienden
a completar más tareas
Conversan
en tiempos apropiados
Mejoran
la calidad de la voz
Se
comunican mejor
Interrumpen
menos
Se
organizan mejor en sus actividades
Necesitan
menos supervisión durante el trabajo escolar
Disminuyen
los periodos en que sueñan despiertos
Mejoran
el sentido del ritmo
Cantan
más entonados
Se
ponen más coordinados.
DIAGNÓSTICOS
MAS BENEFICIADOS
Se benefician
tanto adultos como niños que presenten problemas
descritos en la sección anterior. Las mejorías
más categóricas se obtienen en los siguientes
diagnósticos:
Déficit
atencional
Articulo publicado en La Tercera el 24 de Agosto de 2008 .
Titulo del reportaje “ Universidades incorporan asignaturas para evitar que futuros docentes maltraten a sus alumnos”, en el desarrollo se cita “ El problema es que el docente no solo es una figura de autoridad y poder tambien deberia ser un apoyo afectivo y psicosocial. Por ello sus acciones tienen incidencia directa sobre el rendimiento academico del niño y sobre su estado emocional.” Mas adelante citando a Juan Casassus, con quien hemos interactuado en ciertos Talleres “ Cuando aumenta la interaccion emocional negativa entre el alumno y el profesor, disminuyen los buenos resultados”