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EL MÉTODO TOMATIS COMO HERRAMIENTA DE
AUTOCONOCIMIENTO
| Dra. Francisca Paravic E. |
| Ps. Claudia Vasquez L. |
El Dr. Alfred Tomatis, Otorrinolaringólogo francés, dedicó
su vida a la investigación de los mecanismos que relacionan el oído y la voz,
desarrollando un método que utilizando un aparato electrónico llamado Oído
Electrónico, permite tratar una amplia gama de problemas que tienen en común
ser secundarios a una mala capacidad de "escucha". Y descubrió la
profunda relación que tienen los aspectos psicológicos con la función de
escucha.
Tomatis hace una distinción entre oir y escuchar, oir es un
fenómeno pasivo: estamos bañados de sonidos pero no logramos integrarlos. En
cambio escuchar es integrar, y para esto es necesaria la voluntad, voluntad de
atención y de concentración.
Escuchar tiene varias funciones, en la escucha participa todo
el cuerpo, el que se prepara adoptando una postura de escucha que involucra a
gran parte de los músculos del cuerpo, la voz se modifica enriqueciéndose,
haciéndose más nutridora para si mismo y para quienes la escuchan. El oído
cumple además una función menos conocida, que es ser un dínamo de carga para
la corteza cerebral. Si el cerebro está más cargado, tendremos más energía
para todas nuestras actividades, nos darán más ganas de hablar y tendremos una
mayor capacidad de formular pensamientos. Así el circuito de retroalimentación
entre la voz y el oído queda cerrado, nos sentimos mejor y aumenta nuestro
estado de conciencia.
Lo contrario, dice Tomatis, es la miseria humana, estamos
cada vez más cansados, hacemos cada vez menos sonidos, no hablamos ni cantamos
y toleramos menos el ruido, no tenemos energía disponible, es un estado de
privación sensorial y la conciencia se comienza a desvanecer. Es lo que ocurre
frecuentemente en situaciones de stress.
Muchas cosas se desarrollan gracias a una buena capacidad de
escucha. Vivimos en una realidad psicológica que quiere decir que algo existe
sólo mientras pueda trasmitir mi percepción de ello. Es el lenguaje el que nos
introduce en una realidad social. Escuchar también es esencial en el diálogo
verdadero. En la ausencia de diálogo se producen monólogos entre dos personas,
Tomatis en esto es lapidario: "eso no es lenguaje, es un tipo de autismo
escondido".
Para formar pensamientos en el cerebro, también es esencial
la escucha. Al despertar al cerebro a través de una manera óptima de escuchar
y de emitir sonidos de lenguaje adecuados, empieza a existir una riqueza
suficiente de vocabulario que es fundamental para llegar a cierto nivel de
pensamiento conceptual y abstracto. Entonces, es el lenguaje el que permite el
proceso del pensamiento y la abstracción.
En el concepto de Tomatis la capacidad de escucha se
desarrolla desde el vientre materno, a partir del cuarto mes de vida
intrauterina, en una íntima relación con la madre. El primer sonido que
escucha dentro de la sinfonía de ruidos corporales es la voz de la madre,
sonido que percibe filtrado naturalmente Crecer es girar alrededor de un núcleo
que es la madre, e ir cambiando de órbitas. El adolescente adora a su madre
hasta que la rechaza, es un proceso necesario para crecer y no quedar atrapado
en un nivel de bebé. Cuando ya es adulto comienza a querer a otra persona. Así
las personas van pasando de una etapa a otra, de una órbita a otra, hasta
encontrar su propia dimensión. Según el concepto de Tomatis, el cordón
umbilical es nuestro conducto en la vida y sería un error fundamental intentar
cortarlo. Tomatis llama a no confundir a la madre y al padre como núcleo de
creatividad, quienes han re-hecho la Creación, con la caparazón que los
envuelve. Son personas con defectos y problemas producto de una cultura y de
muchas cosas, pero como núcleo esencial son los creadores de la vida.
La concepción de Tomatis va aún más lejos. El oído es el
nexo entre el hombre y su conciencia, entre el hombre y el medio que lo rodea,
pero también entre el hombre y su sentido espiritual. Plantea Tomatis que el
sentido de espiritualidad podría tener bases fisiológicas, el sentir que hay
algo "en lo alto" puede que se deba al hecho que nuestros huesos nos
lo dicen a través de nuestros oídos, en una estrecha relación con la postura
de escucha perfecta. El sonido no se produce en la boca, ni en la laringe, si no
en los huesos. La voz estimula la conducción ósea produciendo una vibración
que reverbera el sonido dando la impresión de que éste se origina en el
exterior. Tomatis hace la analogía con la manera como la acústica de una
iglesia contribuye sutilmente a la sensación de espiritualidad al producirse la
reverberación y la amplificación de las frecuencias altas para dar la
sensación de que el sonido no proviene de un solo punto identificable, sino de
todas partes, por encima de nosotros.
En la postura de escucha perfecta el cuerpo se alarga
acentuando la verticalidad a la manera de las catedrales góticas. El oído, a
través del vestíbulo, controla el equilibrio y el tono muscular, controla los
gestos y todo el lenguaje verbal y no verbal que el cuerpo tiene con su medio
ambiente. Es el laberinto vestibular del oído quién mantiene el equilibrio de
nuestros músculos y articulaciones para mantener la postura erecta contra la
gravedad.
Tomatis descubrió la estrecha relación entre el oído y el
psiquismo. La capacidad de escucha tiene una directa relación con el
comportamiento, con la conciencia de uno mismo, con la conciencia de su propia
existencia y con la comunicación. Dice Tomatis "el oído es el lazo de
unión entre el hombre y su conciencia". La forma de escuchar lleva el
mensaje hasta el fondo de nuestro consciente, así como nuestro conciente
cerrará nuestro oído cuando no queramos escuchar ni analizar. La angustia y la
ansiedad quedan traducidas en nuestro oído como el cierre de la escucha, así
como el cierre de la escucha nos llevará a la angustia y a la ansiedad.
Es a partir de los cuatro meses y medio de vida intrauterina,
cuando el oído está ya formado, y desde el vientre materno, que comenzamos a
estructurar nuestra futura comunicación, nuestro futuro existencial. El feto
escucha los ruidos vicerales de la madre que son naturalmente filtrados por el
líquido amniótico, de tal manera que pasan selectivamente los sonidos de
frecuencias más altas. Entre todos estos ruidos, percibe la voz de la madre
transmitida desde la laringe a través de la columna vertebral hasta la pelvis
que hace de caja resonadora, y donde una vez filtrada por el líquido
amniótico, le llega no con su semántica, pero sí con toda su expresión
emocional, su ritmo y su cadencia. Dice Tomatis " Al feto nada le importa
el lenguaje, en esa masa sonora que le rodea solo busca el amor, el afecto y la
emoción que necesita…en el diálogo instituido entre la madre y su hijo se
descubre esa dimensión prodigiosa que es la comunicación intrauterina. El feto
no solo recibe pasivamente los sonidos, sino que aprehende, engrama datos, graba
mensajes, analiza situaciones, dialoga con su madre."
Para Tomatis, la absorción de la voz de la madre durante el
embarazo es el fenómeno más importante de la futura organización afectiva y
emocional, y permitirá el correcto desarrollo de toda la actividad psicológica
posterior. El universo de sonido que el feto escucha, rico en frecuencias
agudas, está lleno de sentimientos, sensaciones y emociones, que permitirán
despertar en él el deseo de comunicar, que actúa como una motivación
interna muy poderosa que lo mueve a relacionarse con lo que lo rodea y consigo
mismo. El deseo de comunicar, dice Tomatis, es el motor de desarrollo de nuestra
vida y de construcción de nosotros mismos, y donde se expresa paradójicamente
el deseo de escuchar y el deseo de gozar del silencio. Si este deseo se ve
bloqueado, podrán desarrollarse mecanismos de protección hacia un entorno que
ya no siente seguro.
Durante el parto el feto pasa de una audición líquida a una
audición aérea, pero la naturaleza le permite al recién nacido una
acomodación progresiva, reteniendo por unos días algo de líquido amniótico
en los oìdos. Ahí comienza la difícil tarea de aprender a oír y escuchar,
teniendo como hilo conductor la voz de la madre, de la cual reconoce el ritmo y
la cadencia. Desde el vientre materno y durante los primeros años de vida, el
niño permanece en la órbita más cercana a la madre, y se relaciona con el
mundo y con su padre a través de ella. A partir de los 3 ó 4 años, el rol del
padre pasa a ser directo, es el padre quién hace el puente con el mundo y así
el niño logra salir de la órbita de la madre y establecer su comunicación con
el entorno.
Cualquier experiencia que el niño perciba amenazante será
capaz de cerrar el oído e interferir en este proceso de aprendizaje: una voz de
la madre hostil o agresiva en el embarazo o después de nacer, una voz chillona,
un vociferar del padre, una carencia afectiva o una enfermedad grave. Lo mismo
si ocurre un accidente orgánico o psicológico. Y si la distorsión de la
función de la escucha es muy importante, inducirá a una maduración imperfecta
del sistema nervioso.
El Método Tomatis representa revivir terapéuticamente todo
el proceso de aprendizaje de la escucha y el lenguaje. Permite reproducir la
escucha intrauterina a partir del sonido y de la voz de la madre, intentando
restituir o sanar todas aquellas etapas que se vivieron mal o que no se
vivieron, buscando la maduración del oído y del sistema nervioso, de manera de
alcanzar el equilibrio de la propia personalidad, reconectar con el deseo de
vivir y de comunicar. Por el efecto de remanencia de esta terapia, se van
modificando la postura de escucha y la voz, y el sistema nervioso va entrando en
una dinámica auténtica de pensamiento, creatividad e integración .
A través de un Test que él mismo creó, el Test Audio Psico
Fonológico, podemos diagnosticar las dificultades en la escucha y seguir la
evolución durante la terapia de reeducación de la escucha a través del
Método Tomatis. El test de escucha se compone de cuatro pruebas, en la primera
medimos el umbral auditivo tanto aéreo como óseo, la segunda es la
selectividad que es la capacidad de discriminar sonidos de diferentes
frecuencias y permite saber como adapta sus posibilidades auditivas al mundo
sonoro que lo rodea. La tercera prueba consiste en determinar el poder de
localización del sonido en el tiempo y en el espacio y la última prueba es la
audio laterometría, para determinar con cual oído controla la escucha y la
fonación.
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pero también en la correcta integración de nuestro
esquema corporal, cuya alteración se manifiesta tan clara en los trastornos de
alimentación por la no aceptación de la propia corporalidad. Con este Test
podemos conocer cual es nuestra lateralidad auditiva que nos permita entender
las dificultades que tenemos para lograr una comunicación clara, sintética y
sin distorsiones. Permite saber el por qué nuestro discurso tan interesante no
logra entusiasmar a nuestros interlocutores los que empiezan a bostezar cuando
estamos hablando, nos permite entender por qué terminamos tan cansados o
irritados en un ambiente ruidoso, o por qué nos cuesta tanto tomar decisiones
en nuestra vida cotidiana.
En el test podemos distinguir tres zonas según las
frecuencias: la zona vestibular, la zona del lenguaje, y la zona de la energía.
El primer aspecto que podemos ver en un test de escucha es la forma de la curva,
la que nos permite hablar de ciertas tendencias en lo caracterológico. Si la
curva tiene un predominio vestibular, podemos decir que la persona está muy
consciente de su corporalidad, que es muy pragmático y que tiene tendencia a
hablar de si mismo. Si la curva está muy acentuada en la zona de la
comunicación, es una persona apegada a la lógica y las reglas, racional, que
exige explicaciones por todo. Y si está más acentuada en la zona de los
agudos, podemos decir que es una persona intuitiva, creativa, muy sensible, con
una vida interior intensa, exigente consigo misma, que se cuestiona
permanentemente.
El oído izquierdo representa nuestro mundo emocional, las
dificultades en la escucha en este oído están mostrando en su origen una
relación conflictiva con la madre, que se puede manifestar en el presente en
relaciones afectivas difíciles; si hay mucho bloqueo, selectividad cerrada,
muchos errores de espacialización, está mostrando la dificultad que tiene la
persona para ir hacia la comunicación, hacia el mundo exterior de relaciones,
quedando entrampado, analizando el mundo subjetivamente. El oído derecho
representa el mundo de relaciones, nuestra manera de comunicar, es el padre
quién hace el puente para desarrollar la comunicación con el mundo, por lo
tanto en este oído podemos ver las habilidades sociales, la relación con
figuras de autoridad y masculinas en general.
La curva aérea representa la vida social, lo que la persona
exterioriza en su vida de relaciones, en cambio la curva ósea representa la
vida interior, nos da información sobre la postura corporal, sobre el cuerpo
mostrando una correspondencia con la columna vertebral y los órganos internos,
sobre el modo de funcionamiento orgánico de la persona, y de manera general,
nos da información acerca de las tensiones expresadas o no expresadas en lo
cotidiano. La curva aérea debe estar sobre la curva ósea, si las curvas están
invertidas, están mostrando irritabilidad del Nervio Auditivo, una
imposibilidad de controlar ya que el mundo interno está expuesto, esto se puede
manifestar somatizando alguna enfermedad o en un descontrol en el
comportamiento.
Los errores de espacialización nos muestran la dificultad
para tomar decisiones, inseguridad, falta de autoestima. Si aparecen en el oído
derecho, habrá dificultad para proyectarse al futuro y de realizaciones en lo
cotidiano. Si están en el izquierdo, hay confusión en la vida afectiva por lo
que prefiere refugiarse en el pasado.
La selectividad es la capacidad de discriminar sonidos y debe
estar abierta entre los 10 y 11 años. Su cierre representa una cortina
emocional que la persona puso entre ella y el mundo exterior como un mecanismo
de protección frente a lo que percibía como hostil. Cuando está cerrada la
persona tiene dificultad para analizarse, está centrada en ella misma, tiene
angustia y no puede utilizar su potencial.
En el concepto de Tomatis, así como tenemos una lateralidad
motora, también tenemos una lateralidad auditiva, el oído dominante es el que
controla la escucha del otro, la escucha de la propia voz y la fonación.
Controlar por el oído derecho, dice Tomatis, permite procesar la información
auditiva de forma más rápida, de esta manera logra una comunicación directa,
asertiva, con buena capacidad de síntesis. En lo psicológico, es una persona
que va directo a su objetivo, con capacidad de proyectarse al futuro, pero que
tiene la capacidad de encontrar el equilibrio con su mundo afectivo. Pero un
control derecho excesivo es una defensa, la persona se pone rígida, insensible,
agresiva y sin emocionalidad.
El control con el oído izquierdo es un mecanismo de defensa
que sirve para poner una distancia con el interlocutor, por lo que la
comunicación será difícil: el lenguaje es poco fluido, le cuesta encontrar
las palabras adecuadas y tiene dificultad para integrar la información, todo
esto hace que gaste mucha energía tratando de compensar sus dificultades. Si su
control izquierdo es excesivo, queda devorado por la emotividad, toda la
información queda filtrada por lo emocional, no logra una visión objetiva y
tiene dificultad para concretar lo que emprenda. Pero la peor situación es
aquella en la que la persona no logra establecer una lateralidad definida, es el
caos, un extranjero en su propio país, se convierten en seres
"retrasados" por las circunstancias que les rodean sin tener ningún
problema orgánico, son víctimas de un profundo bloqueo afectivo.
De esta manera, el tratamiento a través del Método Tomatis
es una herramienta muy poderosa para conocer acerca de nuestro psiquismo y
modificarlo. Pero este conocimiento ocurre a nivel de sensaciones, pudiendo o no
salir contenidos a la superficie a través de dibujos, recuerdos o sueños, por
lo que es un aporte y un complemento a un proceso terapeúticos. A través de la
terapia se va reeducando el oído hasta lograr una función de escucha óptima,
que le permite a la persona desarrollar todos sus potenciales que quedaron
bloqueados en algún momento de su desarrollo y retornar a un estado natural de
plenitud e integración. Eso, dice Tomatis, es un derecho de nacimiento que
todos tenemos.
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