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método Tomatis ofrece a la madre embarazada la posibilidad de vivir un embarazo
con una actitud positiva, relajada y en armonía consigo misma, con su entorno y
con el hijo que está en su vientre. El programa de estimulación auditiva para
las futuras madres está especialmente diseñado para ellas, tiene el propósito
de poner a la madre y a su hijo en la misma "onda" por medio de
sonidos sin memoria ni carga informativa, son sonidos filtrados, libres,
similares a los que escucha el feto.
La experiencia más importante, en cuanto al número de
pacientes tratadas, se encuentra en Vesoul, al este de Francia, en un hospital
público, gracias a la convicción y empuje del Dr. Klopfenstein, Jefe de
Servicio del Servicio de Obstetricia, quién logró implementar Oídos
Electrónicos en su servicio y así ofrecer la terapia a las futuras madres que
desean seguir este método "de relajación a través de la música".
De los resultados obtenidos a través del tiempo son las conclusiones
siguientes.
A través de este estímulo sonoro, que actúa como una
vigorosa ducha acústica, mejora la energía de la madre y aumenta su
conciencia, lo que le permite superar el stress propio del embarazo. Al cabo de
pocas sesiones, el ritmo cardiaco y la respiración se tranquilizan, la pared
uterina se relaja proporcionando más espacio al futuro bebé, la madre
relativiza sus miedos subjetivos para dedicarse a una relación más personal
con su hijo, también se relativizan los problemas ligados al embarazo como
cansancio, angustia, aprehensión o cambios bruscos de humor. Dice el Dr.
Tomatis en su hermoso libro 9 MESES EN EL PARAÍSO "la madre sintonizada en
el mismo universo acústico que su hijo, descubre en toda su dimensión el
sentido de dar la vida".
Generalmente los dos últimos meses de embarazo son molestos
por el tamaño del feto, el vientre se vuelve más pesado, se desestabiliza la
marcha, pueden haber dificultades para dormir, para respirar, molestias
gástricas...lo que lleva a esperar el parto con una ansiedad que bloquea la
relación psicológica con el niño. Con el método Tomatis, las futuras madres
están relajadas, con una mejor tolerancia física, construyendo el futuro con
su hijo de una manera diferente, el parto ya no es un fin en si mismo sino una
liberación y una prolongación.
Las madres viven partos más cortos, por el bajo nivel de
angustia, el periodo de trabajo de parto se acorta, no hay trabas en la
dilatación del cuello uterino. Durante el parto, las madres están distendidas
y se sienten bién, dando a luz con naturalidad. Recuperan inmediatamente la
energía perdida y buscan rápidamente reestablecer el vínculo con el hijo
recién nacido.
Los bebés Tomatis nacen más facilmente, lloran menos y
demuestran tener capacidades sorprendentes durante su desarrollo. Se ven
alegres, activos y con muchas ganas de vivir. Luego de su nacimiento comen y
duermen bien, atienden a todo lo que sucede alrededor y sonríen cuando escuchan
música de Mozart. Uno o dos años más tarde las madres se sorprenden de la
precocidad y madurez de sus hijos, a los 8 ó 9 meses manifiestan deseos de
ponerse de pie, caminan antes de los 11 meses, y a los dos años ya utilizan un
lenguaje elaborado, haciendo frases cortas y dándose a entender.
Me pasé muchas sesiones pensando ¿qué hago aquí?. Cuando
terminé el primer ciclo y me tocó descansar 2 semanas me fui feliz. Por fin
terminaba. Estaba aburrida, cansada de ir todos los días y escuchar Mozart y
canto gregoriano, que además estaba filtrado!!! Curiosamente cuando volví al 2º
ciclo estaba menos irritable y me había reconciliado totalmente con Mozart.
Yo estaba embarazada de 5 meses mas o menos cuando decidimos
con mi esposo, buscar alguna terapia o algo que nos conectara con la guagua y
que nos preparara de alguna manera para recibirla. Recorrimos varios lugares y
elegimos sin dudarlo: Tomatis. Era a lo que menos acceso teníamos, porque estaba
lejos de nuestro bolsillo, sin embargo creímos que valía la pena hacer el
esfuerzo.
El tratamiento empezaba cerca del 7º mes, yo empecé un 23 de
septiembre de 2002.
Yo me reconozco bastante intensa, histriónica y apasionada,
así es que al empezar a escuchar la música ya me desilusioné porque sentí que
pasaban los días y nada! yo creía, que me iba emocionar muchísimo, iba preparada
con pañuelitos desechables, pero NADA. De repente me di cuenta que me empezaba a
irritar y a poner intolerante pero también estaba super energética y me sentía
como si fuera mas yo misma, me sentía mejor. Empecé a poner limites, y decir lo
que quería y lo que no.
De alguna manera yo tenía claro que hacer un trabajo para
recibir a mi hija pasaba necesariamente por mí. Lo que significaba vivirme yo
también lo que para mí había sido estar en el útero de mi madre.
Empecé a sentir más intensa la presencia de mi hija, la
sentía comunicativa y opinante... me empecé a conectar profundamente con ella.
Me sentía feliz, me tocaba la guatita sabiendo que nunca más la iba a sentir
así, adentro mío. Estaba en paz conmigo.
La irritación que sentí al principio disminuyó
considerablemente y dio paso a la tolerancia afortunadamente. Vivir el embarazo
de mi hija con Tomatis fue sanar mi propia vida intrauterina y equilibrar mi
historia lo que significó darle a la Amandita toda la armonía necesaria para
nacer con una tremenda vitalidad.
La Amandita llegó anticipadamente a este mundo (3 semanas
antes) el 9 de noviembre, llegó con música de Mozart, pesó 3.750 kg. Y midió 49
cm. Es una niña que irradia paz y tranquilidad. Al mes ya estaba mirando fijo y
siguiendo con la mirada el lugar de donde venían las voces. Empezó a sonreír
cuando tenía un mes y medio y lo que me llama mucho la atención es que es muy
firme, tiene una tremenda tonicidad, a los 3 meses el pediatra la tomó de los
deditos y ella se paró. Desde entonces le gusta estar parada, sujetándola por
los brazos naturalmente, y llora muy poco. Me doy cuenta de lo despierta que es.
Hace años tuve a mi primera hija, la Camila, y durante su
primer año de vida tengo la impresión de sentir que sufrió mucho. Tenía un
llanto que no era ni de hambre, ni de sueño, no era de nada tangible. Hoy pienso
que era llanto de miedo de sentirse fuera de su hábitat. Eso es algo que para mi
es muy claro con la Amandita: ella está tranquila en este mundo, llora de
hambre, de sueño, llora por cosas concretas, no tiene miedo de estar aquí, eso
es clarísimo y por supuesto Tomatis tiene algo que decir en todo esto...
Gracias a todos por acompañarme con tanto cariño, amabilidad
y paciencia.