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QUE HACER PARA CANTAR BIEN ?
Extractos del libro L’Oreille
et la Voix”
de Alfred Tomatis
Traducción de Fernando Núñez Bustos
www.tomatis.cl
Todos los circuitos neurofisiologicos que se han analizado
[en esta obra] ponen de manifiesto el rol capital del oído. Sabemos que de
éste depende la organización del conjunto postural del cuerpo y en
particular, del cuerpo del cantante. Pero para
que esto ocurra es necesario que el oído sea capaz de
escuchar correctamente. Mientras no se adquiera esta habilidad,
el canto no podrá alcanzar nunca su máxima expresión.
Si las condiciones se reúnen aparecerán respuestas
automáticas que van a estructurarse a partir de mecanismos innatos, pues
escuchar es una facultad natural del hombre. Por eso intentamos hablar y
cantar espontáneamente. Hoy sabemos que cada uno de esos actos requiere de
una postura cocleo vestibular determinada, es decir, que el aparato auditivo
debe posicionarse de tal manera que las respuestas neuromusculares y
sensoriales permitan alcanzar la postura ideal para la emisión.
No basta abrir la boca para cantar bien. Hay que encontrar
los automatismos correspondientes y eso requiere de preparación y dedicación
permanente, a pesar de la facilidad o de la espontaneidad que se pueda
tener. Siempre habrá que estar renovando y redescubriendo la técnica para
mantenerla. En otras palabras, aunque la voz este ahí, siempre será
necesario ejercitarse para mejorarla. Así como es de fácil pararse en el
suelo y más complicado hacerlo en un cordón de acero, así también es fácil
emitir un sonido cualquiera y mucho mas complejo emitir sonidos de
calidad. La belleza de una voz cantada se puede comparar con el
virtuosismo de un equilibrista que en todo momento le exige múltiples y
sutiles coordinaciones para poner en relación simultáneamente la laringe, la
faringe, la lengua, las fosas nasales y los pulmones, por no citar solo
algunos de los órganos principales.
En el arte vocal no hay milagros, porque por muy dotado que
estemos no se puede adquirir un virtuosismo sin la mediación de un
entrenamiento preciso, ensayado, inteligente, cada vez más fino y sutil y
bajo el control de un maestro. Es imposible avanzar en esta carrera sin la
ayuda de un experto, de un profesor de alto nivel. La explotación
profesional de una “voz natural” necesita la supervisión de un oído
capacitado, de un maestro preparado para este tipo de control, capaz de
proteger ese capital y aumentar su eficacia. Su rol es hacer que el
discípulo tome conciencia de todo lo que sea capaz de emitir
espontáneamente, de modo que una vez que se despierten en él las
sensaciones propioceptivas correspondientes, pueda reproducir esos sonidos a
voluntad y de manera idéntica. El acto cantado, por muy innato que sea, debe
pasar a ser un acto voluntario.
Para alcanzar una ejecución perfecta es fundamental que
todos los gestos pasen antes por una larga fase de aprendizaje. Es obvio
que si este gesto no se logra adquirir habrá que volver a buscarlo en su
perfección original o por lo menos tal cual este debería haber sido y luego,
en un segundo tiempo, volver a intentar su reproducción perfecta.
Estas son horas y horas de entrenamiento a lo largo de
muchos años de estudio. Afortunadamente, hoy, el aprendizaje de las
sensaciones propioceptivas puede ser acortado sin excluir el trabajo con el
maestro ni el training cotidiano. Todo ese periodo fastidioso relacionado
con las dificultades del estudiante para comprender e integrar el lenguaje
metafórico que usa el profesor para transmitir sus sensaciones, puede
ser reducido significativamente. Esto se hace colocando al profesor y
al alumno en la misma “onda”, es decir, despertando por medios electrónicos
las sensaciones de las cuales habla el maestro, porque es ahí justamente,
en las dificultades que encuentra el alumno para percibir esas sensaciones,
donde nacen las grandes confusiones que terminan en peligrosos e
inadecuados aprendizajes.
El oído es el centro del aprendizaje del canto. Por eso hay
que procurar que la audición sea buena desde el comienzo. Primero hay que
tener la certeza que esta es de calidad. Luego se enseñará a escuchar, y
cuando esta facultad este bien desarrollada habrá que ver si la persona sabe
escucharse ella misma. Todo este proceso implica una toma de conciencia
progresiva que va de la escucha a la auto-escucha.
Una vez que seamos capaces de escoger los sonidos que
deseamos emitir trataremos de captar con minuciosidad y aplicación las
sensaciones propioceptivas asociadas a las contra reacciones audio-vocales
que provoca esa emisión.
Una vez alcanzada esta etapa se podrá pasar a la práctica
cotidiana bajo el control de una maestro de canto, que deberá conducir al
estudiante a una ejecución más elaborada y profesional. En otras palabras,
antes de aventurarse en el arte del canto conviene establecer una
infraestructura audio-fonatoria con el fin de evitar perder el tiempo -a
veces durante muchos años- y de alterar eventualmente la laringe debido a
la habituación de sensaciones neuro-sensorio-motrices de mala calidad. Y
todo por la falta de un control satisfactorio.
Si se logra instalar una buena infraestructura neuro
fisiológica, el profesor de canto tendrá frente a él un alumno preparado
para escucharlo y para beneficiarse de su enseñaza, sin las dificultades
provocadas por las distorsiones de un oído no preparado o inepto para
escuchar.
De esta manera todos se encuentran, especialmente el alumno
y el maestro. El discurso de este ultimo tendrá resonancia real en el alumno
que, por este hecho, sabe aprehender sin malas interpretaciones lo que se le
propone a lo largo de su educación vocal. En suma, maestro y alumno hablaran
el mismo lenguaje, basados en una misma manera de percibir. De allí que se
puede hablar de una mayor facilidad para encontrar el gesto vocal apropiado.
EVALUACION DE LA ESCUCHA
Para asegurarse que el oído del alumno funciona
correctamente, lo más simple es practicar un examen de audición. Ya hemos
hablado bastante de esto en diferentes obras y ahora diremos solo algunas
palabras para refrescar la memoria.
La audición puede ser detectada con ayuda de un examen
audiométrico. No basta con una evaluación hecha con diapasón o con el
reflejo de la voz fuerte o en sordina. Esas investigaciones pasaron de moda.
Es necesario que el examen audiométrico sea realizado por un especialista y
que se base en las respuestas aéreas y óseas testeadas con audífonos y
vibradores, respectivamente. De esta manera las dos curvas aportan
informaciones complementarias.
Esto debe hacerse con un aparato que acceda a un umbral bajo
el cero decibel, afín de medir la sensibilidad auditiva mas fina posible.
Es recomendable que el especialista que practique esta
evaluación audiométrica sea alguien especializado en el estudio de la
función de escucha, porque así podrá detectar como se comporta el oído
cuando se pasa al acto activo y voluntario de escuchar. Solo este examen
permite saber si el oído responde a esta facultad bien específica de la
naturaleza humana.
Así, para conocer las aptitudes para escuchar de un oído
-del cual ya se obtuvo su perfil en el plano de la audición-, la persona
debe realizar un conjunto de pruebas denominadas Test de Escucha. Los
resultados de ese test nos permiten conocer:
-
Si la persona sabe analizar diferentes secuencias frecuenciales
-
Si las nociones espaciales y temporales de los sonidos están
integradas
-
Si el poder selectivo de los sonidos esta operando
-
Si la habilidad directriz del oído derecho esta desarrollada (se
puede medir el nivel de su dominancia o bien, a la inversa, el nivel de su
ausencia).
La lateralidad auditiva alcanza así, por el test de escucha,
la importancia que le corresponde. Hay que recordar que solo el oído
derecho esta implicado en las regulaciones audio vocales y que este debe
presentar necesariamente las características del oído musical.
EL OIDO MUSICAL
El gráfico del test de escucha que se muestra mas abajo
corresponde al diagrama de un oído musical. Las personas que presentan este
gráfico aprecian la música, tienen aptitudes para reproducirla con
afinación y belleza y pueden dar, en el plano de la ejecución vocal, un
timbre caluroso y una rica coloración a su voz.
El perfil de una audición de buena calidad es, en efecto, el
perfil de un oído musical y su gráfico, en funciones de alturas tonales y de
intensidad, se parece al que se reproduce aquí abajo.

Figura 68
PERFIL DE UN OIDO MUSICAL
El espectro frecuencial se extiende de los graves a los
agudos, de izquierda a derecha, y los umbrales son anotados en decibeles,
como medidas de intensidad...
Este esquema ideal corresponde al de un oído sin problemas.
Todo individuo debería tener fisiológica y naturalmente este perfil. Así
seria fácil enseñarle a escuchar. Sin embargo muchas veces ocurre lo
contrario y numerosas causas orgánicas y psicológicas modifican el aspecto
de la curva. Estas llegan a tener un impacto profundo que se manifiesta de
muchas maneras:
-
La dinámica corporal se ve modificada por el juego del vestíbulo
-
El análisis frecuencial puede ser perturbado significativamente
debido a un mal trabajo de la coclea.
Los perfiles de los umbrales pueden adquirir diversos
aspectos, siendo algunos de ellos particularmente significativos:
Por ejemplo, si el diagrama revela una deficiencia entre 500
Hz y 1.000 Hz significa que la persona no es sensible a la música (Fig.69).

Figura 69
AUDICIÓN DEFICIENTE ENTRE 500 y 1000 HZ
La persona aprecia poco la música.

Figura 70
AUDICION DEFICIENTE ENTRE 1000 Y 2000 HZ
La persona no controla la afinación
Si la alteración afecta esencialmente la zona situada entre
los 1000 y 2000 Hz la afinación esta comprometida (fig.70).
Si la curva es disarmonica sobre los 2000 Hz la calidad
vocal se encuentra comprometida, especialmente en el plano del timbre y del
color (fig.71).

Figura 71
AUDICION DEFICIENTE SOBRE LOS 2000 Hertz
La persona no controla la calidad vocal
Si la curva es ascendente de 500 a 1000 Hz pero se presenta
muy desarticulada sobre los 1000 Hz, hacia los agudos, la persona aprecia la
música pero no puede reproducirla (fig.72).

Figura 72
AUDICION DEFICIENTE SOBRE 1000 Hz
La persona aprecia la música pero es incapaz de reproducirla
Finalmente, si el trazado es desarticulado (A) o si es plano
(B), la musicalidad y las posibilidades de reproducción no existen.

Figura 73.A
A: curva totalmente desarticulada, amusical

Figura 73.B
B: curva plana, igualmente amusical
Es evidente que en condiciones optimas de musicalidad, de
las cuales hablamos anteriormente, la calidad de la voz esta fuertemente
influenciada por el conjunto anatómico del aparato fonatorio, específico de
cada individuo. Obviamente depende también de toda la estructura
neuropsíquica. La voz es siempre el reflejo de un estado del alma.
Lo mismo ocurre cuando un músico interpreta una obra. Porque
más allá de controlar la afinación tonal ¿no debe hacer ciertos ajustes en
función de su estado psíquico?, y esto es tanto o mas importantes que la
misma técnica o calidad del instrumento de que dispone.
EVALUACION DE CONTROL AUDIO VOCAL
Desde el momento que sabemos que el oído funciona
correctamente, es decir, que la audición es satisfactoria y que esta
abierta a la escucha, hay que asegurarse que los circuitos audio fonatorios
se encuentren bien instalados, pues cantar no significa solamente saber
escucharse cantar. El acto de cantar implica un montaje de controles
extremadamente elaborados, que al principio son muy limitantes pero que,
afortunadamente, con la práctica y con el tiempo devienen automáticos. El
acto cantado, ahora se sabe, exige la utilización de las mas altas funciones
del control cerebral.
Es en este momento que una educación psicosensorial se hace
necesaria, porque aunque la audición sea de calidad y la escucha comience a
elaborarse, la instalación de los controles audio vocales corren el riesgo
de demorarse un poco más.
Hoy, este proceso se puede acortar bastante haciendo uso de
la electrónica y de técnicas apropiadas para despertar y suscitar todos los
sistemas sensorio-motores. Lo mismo ocurre con la instalación de controles
a través de un aprendizaje que usa las contra reacciones de las cuales
hemos hablado.
A veces es necesario reconstruir los circuitos de control
que han sido deteriorados por diversas razones. Educación y reeducación
deben ser previstas según sea el caso. La educación se dirige a aquellos que
hasta hoy ignoraban lo que era la escucha, mientras que la reeducación se
emplea especialmente para ayudar a aquellos que han perdido esta facultad.
EL OIDO ELECTRONICO
Para realizar esta educación o reeducación psicosensorial se
utiliza un aparato electrónico sofisticado llamado “oído electrónico", que
permite suscitar un juego de contra reacciones audifonatorias por medio de
una estimulación coordinada de las dos vías del oído interno:
-
la vía ósea y
-
la vía aérea
Estos mecanismos son activados uno después del otro. La
conducción ósea precede a la conducción aérea. Un dispositivo electrónico
asegura la alternancia permanente entre estas dos vías con el fin de
suscitar ciertos automatismos, poniendo en marcha los mecanismo del oído
medio y llegar a alcanzar así la curva de respuesta ideal.
Este training se realiza de la siguiente manera:
-
Por vía ósea, gracias al trabajo del músculo del estribo que
controla las presiones internas de la vesícula laberíntica y,
- Por vía aérea, gracias a la intervención del músculo del martillo
que regula las tensiones timpánicas adecuadas.
De acuerdo con los programas utilizados, las curvas
alteradas alcanzan generalmente el perfil deseado y el acto de escuchar se
instala de manera durable.
Se trata por supuesto de corregir alteraciones ligadas a
anomalías que son producto de una mala educación o consecuencia de problemas
psicológicos. Se excluyen los trastornos de origen orgánico real.
Normalmente esta educación es de corta duración. No obstante
necesita una primera serie de 60 a 90 sesiones de oído electrónico (15 días
dos horas diarias). Cada sesión dura media hora. Después se deja un descanso
de 3 a 6 semanas y se retoma una o mas series de 30 sesiones siempre
espaciadas por 3 a 6 semanas de descanso. La duración total dependerá del
estado de los test iniciales y de las reacciones aparecidas en el curso de
las diferentes series. En unos pocos meses los circuitos se instalan y el
oído queda preparado para responder a los requerimientos de la escucha. Esta
manera de escuchar activará también las áreas neuro-sensorio-motrices que
se verán implicadas ulteriormente.
Y que pasa con aquellos que escuchan mal …
La evaluación del test de escucha dará las indicaciones de
lo hay que modificar para mejorar sus potencialidades y acceder a la
excelencia.
Y aquellos que presentan una mala audición…
Este caso es más complejo porque sin audición no hay canto
posible. Es un caso atípico. Existen malas audiciones que podemos recuperar
y otras que podemos mejorar, pero también existen ciertos oídos
irremediablemente dañados. Afortunadamente es raro que en estos últimos se
instale el deseo de cantar porque, por ejemplo, cuando un sordo se obstina
en esa dirección nos damos cuenta dramáticamente del valor de ley que tienen
las relaciones del oído con la voz.
En resumen, una vez que el oído ha sido entrenado para
escuchar correctamente, este podrá por si mismo comenzar a percibir lo que
se “pone a cantar” [en el cuerpo] cuando el acto vocal es activado. Es
decir, el cantante queda en condiciones para analizar progresivamente las
sensaciones propioceptivas necesarias para afirmar y enriquecer la huella
memorizada del gesto vocal. Se va instalando así el mecanismo necesario para
realizar el acto adecuado.
La reproducción, repito, es facilitada por el oído
electrónico y deviene automática. Después de un procedimiento de
sensibilización es posible adquirir rápidamente el conjunto de sensaciones
propioceptivas indispensables para realizar el acto cantado. Por otro lado,
además de las sesiones de oído electrónico se entrega, en paralelo, toda una
serie de informaciones susceptibles de despertar de manera tangible lo que
la persona ha adquirido con el oído electrónico.
CURSO AUDIO VOCAL
Generalmente después de la primera serie de 30 horas (15
días, 2 horas diarias) la persona esta en condiciones de beneficiarse de un
curso audio vocal de cinco días de duración. El curso no enseña a cantar en
el sentido real del termino, sino mas bien a volver perceptibles los
resultados obtenidos, es decir, a llevar a la conciencia todo lo que la
educación auditiva ha suscitado. La persona que sigue este curso queda apta
para reproducir [bajo su propio control] lo que se le ha enseñado. De esta
manera aprenderá no solamente a escuchar sino también escucharse y será
también capaz por ende de objetivar sus aptitudes audio vocales hasta
alcanzar la maestría de todos los circuitos puestos en ruta con el acto
cantado. Citamos algunos para memoria:
-
circuito oído laringe
-
circuito oído-faringe
-
circuito oído-boca (vocales)
-
circuito oído-pulmones
-
circuito oído-postura, etc
La persona llegara así a descubrir de una manera sensible y
aguda el instrumento cantante de su emisión.
Las lecciones entregadas durante el curso audio vocal se
refieren en primer lugar a las posturas de escucha y de canto, afín que las
diferentes partes del cuerpo puedan ser sucesivamente concientizadas. Luego
se trabaja el aparato fonatorio ( laringe, lengua, labios, etc) que tendrán
que ser percibidos en su dinámica vocal. Después será emprendido un estudio
profundo sobre la focalización, mientras que los mecanismos de la
respiración serán a su turno considerados en su acción sinérgica con la
laringe.
Estas diferentes informaciones se refieren también a la voz
cantada y hablada. Desde el instante en que el oído entra en función de
escucha, desde el instante en que devine una captador de control, el aparato
vocal manifiesta sus contra reacciones bajo la forma de una voz bien
modulada, rica por su timbre, entregándole al sistema nervioso las
estimulaciones que necesita para el desarrollo de su discurso. Las vías
vestibulares y cocleares contribuyen en esta perspectiva. El beneficio no
se deja esperar y actúa a nivel del dinamismo cerebral, cuyas respuestas se
observaran en el plano físico y psicológico.
En el plano físico, la postura es la mas reveladora de la
acción del oído interno. La verticalidad, una cierta manera de asegurar la
tenida de la cabeza, una parada tranquila y bien balanceada constituyen los
elementos esenciales del efecto de esta acción. La voz también expresará,
por la riqueza de su timbre, la excelencia del control.
Lo físico y la voz están íntimamente imbricados. Esto lo
sabemos a tal punto que de sus contra reacciones hemos podido deducir los
parámetros que tocan la postura, de tal manera que podemos prever -en
función de esta ultima- los sonidos que serán emitidos y en una cierta
medida pronosticar la calidad vocal.
Hemos sido llevados a pensar que el psiquismo no puede
quedar indiferente al conjunto de elementos que regulan la postura y la voz.
Los estados del alma se transparentan tanto en el aspecto físico corporal
como en las modulaciones de la voz y en las inflexiones del discurso. En
efecto, el soporte acústico del discurso es más revelador del estado
psíquico y mental de lo que puede mostrar la más estricta semántica reducida
a los simples sentidos de las palabras.
Nadie puede negar lo fácil que resulta seguir y hasta llegar
a ver doblados los efectos de un discurso, cuando la voz es musical,
agradable y afinada. Porque cuando el que habla posee una buena auto-escucha,
los dichos llegan a expresar muchos más que el significado de las mismas
palabras. Hablar con la entonación precisa, es saber dar el calor, la severidad o
el rigor exacto que se necesita.
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