Autismo
Infantil
Los
niños que no quieren escuchar
El
autismo ha sido considerado una especie de pozo, y se
ha demostrado que el oído es una cuerda que llega
a sus profundidades. El método Tomatis tiende
esa cuerda para que el niño autista pueda subir
de nuevo a la luz.
Tomatis
define al autismo como la forma más pura de cortar
el proceso de escucha, y constituye el caso más
severo de niño que no desea escuchar. La doctora
Francisca Paravic advierte que no puede asegurar una
sanación total con el sistema de Tomatis, pero
sí "mejorar el contacto
visual y afectivo con el mundo, el deseo de relacionarse
y comunicarse".
En
las primeras etapas del programa, el niño oye una
grabación con la voz de su madre filtrada, cuyas
frecuencias bajas fueron omitidas. Se simula así la
audición intrauterina. Luego, se usa la música
de Mozart.
A
lo largo de la terapia, el menor va atravesando una serie
de etapas. Se vuelve más expresivo, ríe y
llora. Muestra una actitud más cariñosa,
principalmente hacia su madre. Puede dirigirse a ella con
mayor frecuencia, la besa, la abraza.
Se
observa en los niños un aumento en la capacidad
de vocalizar sonidos. Al comienzo, son gritos agudos, que
después se convierten en balbuceos. Mejora la motricidad
fina y cambia su retraimiento por un deseo de llamar la
atención de otros niños, incluso tocándolos.
Una
segunda etapa en el tratamiento comienza cuando acepta
la influencia de los otros. El niño usa más
adecuadamente el lenguaje. Puede referirse a sí mismo
usando pronombres personales. Aumenta la vocalización
y la atención visual cuando le hablan. Pueden repetir
canciones cortas, palabras y frases.
La
duración del tratamiento depende de la evolución
del niño, pero entrega 150 a 200 horas de escucha,
en un lapso que varía de seis a doce meses.
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El
sonido y la evolución humana
El
sonido puede definirse como vibración, y todo
lo que vive vibra. Los sonidos, entonces, pueden entenderse
como la vida misma, y han sido fundamentales en el desarrollo
y la evolución humana. No seríamos lo que
somos sin ellos, y sin nuestra capacidad de oír
y decodificar esa vibración.
En
opinión del musicoterapeuta Fernando Núñez,
director del Centro Tomatis en Chile, "los seres
vivientes desarrollaron el oído para alcanzar un estado
de conciencia. Desde un punto de vista evolutivo, fue la
posibilidad de lograr la posición vertical" i
Este largo proceso "culmina en el lenguaje como la más
grande adquisición de la humanidad".
El
oído humano tiene varias funciones vitales y desconocidas
para la mayoría de las personas. En primer lugar,
al ser responsable del equilibrio, lo es también de
mantener la postura vertical. Según Tomatis, quien
ha estudiado el oído y los problemas de escucha durante
más de cincuenta años, el equilibrio abarca
más que lo físico, pues también "significa
el tono corporal. Y significa todos los gestos, todo
el
lenguaje no verbal que el cuerpo tiene con su medio ambiente" *
Otra
función es analizar y descifrar los sonidos del exterior
y del interior del cuerpo. Finalmente, gracias al oído,
cargamos de energía a nuestro cerebro. Según
Tomatis, nada menos que el 90% de los estímulos que
llegan al cerebro son auditivos.
La
doctora Francisca Paravic explica que gracias a la postura
vertical pudo desarrollarse el lenguaje hasta su máximo
nivel:
"En realidad, es con la postura erecto del ser humano
con la que se logra esa mayor complejidad. el lenguaje, el
pensamiento, la reflexión y el aspecto más filosófico
del lenguaje".
El
oído está formado por tres partes principales:
la externa, con un pabellón y un conducto; el oído
medio, que es una cámara con tres pequeños
huesos y dos músculos; y el oído interno, compuesto
por el vestíbulo y la cóclea.
En
el oído interno se encuentra el aparato de Corti,
cuyas células sensoriales tienen una distribución
desigual. La zona que recibe los sonidos graves sólo
tiene 100 de estas células. El sector destinado
a recibir sonidos medios contiene 500, y la zona para los
sonidos de alta frecuencia tiene 24 mil células.
Esto tiene enorme importancia para la persona, pues los
sonidos graves actúan drenando la energía,
mientras que los agudos revitalizan y cargan el organismo.
Tomatis
afirma que el vestíbulo y la cóclea constituyen
un solo y único órgano, que a lo largo del
tiempo se ha perfeccionado y diferenciado en sus funciones.
Recalca que del primero "dependen todos los músculos
sin excepción, incluso los músculos motores
del ojo. Además, a causa de los controles motores
que realiza para mantener la postura, el vestíbulo
aporto la mayor porte de las estimulaciones dirigidas al
sistema nervioso".
Por
su parte, la cóclea cumple la función de
recibir los sonidos y analizarlos. Para funcionar de manera
adecuada, la cóclea necesita estar bien ubicada
espacialmente, lo que significa actuar en forma coordinada
con el vestíbulo. Para ello es vital mantener una
postura vertical correcta.
La
psicóloga ClaudiaVásquez, miembro del Centro
Tomatis, asegura que el cuerpo no escucha sólo con
el oído, sino también con la piel, la que
se relaciona con el oído interno porque "sus
células tienen la misma raíz. Si analizas
el feto, el origen de las células de la piel y del
oído interno es el mismo; ambas provienen de la
capa ectodérmica del feto".
Por
ese motivo, Tomatis cree que la memoria no se ubica sólo
en el cerebro: "El cuerpo recuerda los eventos vividos
por la persona y en particular aquellos inherentes a la
música. Todo esta actividad vestibulo cocleor permite
vislumbrar ya los efectos del sonido en el conjunto del
cuerpo humano".
Oír
no es lo mismo que escuchar
Oír
es muy distinto que escuchar. Si escuchamos bien, estamos
abiertos al mundo sonoro, y eso marca una gran diferencia
entre las personas. Jaime Assael, somatoterapeuta en biosíntesis,
explica que oír "es la capacidad que tiene
el órgano de percibir los sonidos, y escuchar depende
de la voluntad. Tú puedes discernir qué quieres
escuchar o no. Por ejemplo, si estás en una reunión
social y están hablando ciertas personas. Si te
interesa esa información y estás escuchando,
pones atención"
'
Tomatis
dice que escuchar "es oír, más la motivación
de oír". Oír es un acto pasivo, pues
el oído sólo recibe sonidos. En cambio, la
escucha se produce por una motivación activa y voluntaria
de seleccionar y decodificar ciertos sonidos que captan
nuestro interés.
La
importancia de escuchar es enorme para el desarrollo de
la conciencia humana, de la cultura y la sociedad. Según
el especialista francés, "muchas cosas se desarrollan
gracias a escuchar. El mundo existe porque escuchamos en
un momento dado ese mundo al que hemos aprendido a ponerle
nombres. Y entonces cobra un significado para nosotros".
Esto
implica que, gracias a la escucha, se desarrolló el
lenguaje, pues escuchar es vital para establecer el diálogo
con los otros. "Más aún, es necesario
incluso para la formación de tu propio pensamiento.
Si no despiertas la corteza cerebral mediante una manera
de escuchar y de emitir sonidos adecuados, no se puede
formar el pensamiento en tu cerebro", plantea Tomatis.
Aprendemos
a escuchar mucho antes de nacer, y el oído es el
primer órgano que se forma en el ser humano. El
feto ya puede oír a partir de los 4 meses y medio,
dentro del útero materno. La doctora Paravic explica
que "mientras está bañado en líquido
amniótico, el feto escucha a través de la
madre. Ella emite los sonidos y éstos son transmitidos
por la columna vertebral. En su pelvis hacen de caja resonante.
Es esta vibración ósea la que el feto percibe
a través del agua".
El
musicoterapeuta Fernando Núñez agrega que
los sonidos exteriores deben pasar los 120 decibeles para
atravesar el espesor de la piel y del líquido amniótico.
Además, señala que "el agua tiene una
propiedad que permite al feto filtrar y escuchar solamente
las vibraciones altas. Por eso, amortigua los sonidos neurovegetativos
de la madre. Si no, sería insoportable para el bebé".
En
esta etapa se aprende a seleccionar los estímulos
auditivos provenientes del exterior. Aquí se desarrolla
la escucha. Jaime Assael opina que a partir de los 4 meses
y medio, el feto "es un verdadero radar, cuya percepción
de la realidad es por vía sonora. Entonces, ocurre
que ante cualquier agresión o desarmonía
sonora que perciba, él reacciona" * Y si hay
una pelea entre los padres, el niño va a cerrar
su escucha, activando el mecanismo de selectividad.
La
doctora Paravic agrega que "el feto todavía no
integra la información, no entiende una conversación,
pero sí es capaz de captar tonalidades, la entonación
y la emocionalidad que le transmite la madre".
El
deseo de vivir y comunicar
Cuando
vivimos en el vientre materno, inmersos en el líquido
amniótico, creamos el deseo de vivir y comunicar.
Para que esto germine, el feto necesita condiciones ambientales
positivas.
Francisca
Paravic cree que hay relación entre la inteligencia
y la capacidad para escuchar, porque "de alguna manera
nacemos con un tremendo potencia¡ de inteligencia,
y de acuerdo con la posibilidad de escuchar bien, se desarrollan
plenamente tus potencialidades. Si escuchamos bien,
con un ambiente de altos estímulos, agradable, con
música, una mamá feliz, un papá que
nos estimula y nos da cariño, no hay ninguna razón
para que no queramos escuchar. Por lo tanto, nuestro oído
se desarrollará abierto al mundo".
Tomatis
cree que el padre tiene un rol fundamental desde la misma
concepción. Por una parte, la madre embarazada
se sentirá mejor y en armonía si la relación
de pareja es buena. Esa plenitud la percibe el feto
mediante el oído. Y al nacer, la voz de¡ padre
es fundamental para el desarrollo cognitivo del niño.
Según Fernando Núñez '1a voz masculina
contiene frecuencias que la femenina no tiene, que son los
armónicos graves. En cambio, una voz de hombre bien
desarrollado sí
contiene los agudos de la mujer".
Simbólicamente,
el oído izquierdo se relaciona con la madre, y el
derecho con el padre. El izquierdo se vincula así al
mundo emocional del niño, mientras que el derecho
se relaciona con el desarrollo del lenguaje, social y cognitivo.
El oído izquierdo representa la díada madre‑hijo,
y el derecho simboliza la tríada, donde aparece un
ser ajeno que rompe la relación simbiótica
y permite la individualización y desarrollo del pequeño.
El
terapeuta Jaime Assael explica que "el niño descubre
el lenguaje a través del padre. Mediante el movimiento
de salir hacia afuera, el niño tiene un buen apoyo
y estímulo paterno. Todo lo que es ir hacia algo es
un movimiento masculino, y el lenguaje es la adquisición
del conocimiento". Si la apertura de la escucha es bloqueada
por el feto al recibir sonidos y estímulos negativos
del exterior, en el futuro el niño puede presentar
dificultades, como poca concentración, excesiva sensibilidad
a ciertos sonidos, confusión de palabras de sonido
parecido, vocabulario y postura corporal pobres, movimientos
descoordinados, confusión de los lados derecho e izquierdo,
baja tolerancia a la frustración, inmadurez o poca
autoestima, entre otras.
La psicóloga
Claudia Vásquez señala que "el método
Tomatis y su terapia tratan de reparar el deseo de comunicación
y el deseo de vivir, los que se traducen en muchas formas,
que van desde la imagen corporal hasta las capacidades cognítivas".
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La
música de Mozart y el canto gregoriano
'Mozart
traduce en música lo que el universo le dice",
dijo en su momento Alfred Tomatis. La música tiene
una importancia fundamental en el desarrollo cognitivo
de las personas. Todas las características principales
de la música: tono, timbre, intensidad y ritmo se
encuentran en el lenguaje oral. Según el investigador
Paul Madaule, la música puede concebirse como un
lenguaje prelingüístico:
"Es por esto que la música prepara al oído,
la voz y el cuerpo del niño a escuchar, integrar y
emitir sonidos del lenguaje" *
Desde
su fundación en 1998, el Centro Tomatis en Chile desarrolla
una terapia de sonido que utiliza la música para corregir
los problemas de escucha. Los mejores resultados se producen
con Mozart y el canto gregoriano, música que este
método utiliza porque es considerada una terapia en
sí misma. La doctora Paravic destaca que las obras
de Mozart "producen un máximo de armonía
y relajación, y al mismo tiempo, un estado de alerta
y motivación" '
En opinión
del doctor Tomatis, este compositor fue un ser excepcional: "Mozort
es una manifestación encarnada de la música,
la trasciende. Tiene momentos de verdadero éxtasis,
donde se lo ve en verdaderos estados de secreción,
transpirando música, bajo la influencia de una especie
de escritura espontánea que lo impulsa a proyectar
todo lo que lo invade". Según Fernando Núñez,
la música mozartiana reproduce los sonidos del universo. "Es
como una matríz", concluye.
El canto
gregoriano, por su parte, armoniza los ritmos biológicos
del corazón y la respiración. En el programa
del Centro Tomatis, se ocupa para tranquilizar a niños
inquietos, irritables o tensos.
La doctora
Paravic explica que el método Tomatis es "un
tratamiento de estimulación auditiva que permite mejorar
la capacidad de escucha. Funciona como un sístema
de estimulación neurosensorial, porque en algún
momento el desarrollo del feto o del niño, su capacidad
de escuchar adecuadamente quedó interrumpida".
Esta terapia
se realiza en tres acciones simultáneas: la estimulación
de los músculos del oído medio, generalmente
atrofiados en la gente con problemas de escucha, y la utilización
de la música de Mozart y el canto gregoriano para
reactivar las funciones cognitivas. Además, se reedita
el proceso de desarrollo de la escucha antes y después
del nacimiento del paciente. Para ello, se recrea el ambiente
sonoro del feto mediante una máquina especial llamada "oído
electrónico", capaz de corregir los bloqueos
de la escucha. También filtra sonidos de alta frecuencia,
con el objetivo de energizar y vitalizar el cerebro.
Ambos
oídos, izquierdo y derecho, son despertados para que
puedan percibir el rango completo de sonidos que el humano
puede escuchar.
En el
Centro, se aplican tests para medir la capacidad de escucha
de la persona. Luego de la evaluación, se elabora
un programa de tratamiento individual para trabajar las áreas
con problemas.
Durante
el proceso se realiza un seguimiento y evaluaciones periódicas,
con informes de los padres (cuando se trata de niños)
y terapeutas; también se practican nuevos tests de
escucha y se analizan dibujos realizados por los pacientes.
"Esta
no es una terapia lineal, donde se parte de un punto y todo
sigue perfecto. Al cabo de un tiempo, se producen terremotos
o bajones más o menos fuertes, justamente por la conexión
con lo que produjo el trauma y el bloqueo de la escucha",
destaca Jaime Assael. Si el paciente tiene el espacio necesario
para expresar los sentimientos y emociones negativas en ese
momento, en muy pocos días la situación se
revierte y se supera, continuando con el proceso terapéutico.
En opinión
de los profesionales, todas las personas pueden beneficiarse
del método, pero éste sirve especialmente a
las madres embarazadas y a niños o adultos con dificultades
de escucha. Estos problemas pueden traducirse en autismo,
déficit atencional, de aprendizaje, dislexia, retraso
global del desarrollo o problemas en la motricidad.
En adultos,
ayuda a resolver trastornos emocionales como la timidez,
depresión, estrés y falta de energía.
También es muy útil para profesionales que
usan su voz, el cuerpo y habilidades creativas, como músicos,
cantantes, actores y locutores. Los adultos mayores pueden
beneficiarse con la vitalización y energización
que el método produce. Otros destinatarios son los
discapacitados severos, a quienes se puede ayudar a mejorar
su calidad de vida, darles una mayor conexión con
el medio y tornarlos un poco más independientes.
La psicóloga
Claudia Vásquez destaca que el método Tomatis
es complementario a otras terapias, no excluyente. Un niño
con déficit atencional, al reeducar su oído,
logrará
concentrarse mejor, pero necesitará una psicopedagoga
para recuperar sus estudios. Sin embargo, la acción
de los tratamientos tradicionales puede ser mucho más
eficaz si se complementan con la terapia auditiva.
Esta terapia
invita a un viaje de renovación personal. Según
Tomatis "cuando el oído ha sido entrenado adecuadamente,
tienes tal cantidad de energía en la corteza cerebral
que puedes estar totalmente consciente, puedes vivir veinticuatro
horas de veinticuatro. Puedes abandonar tu aburrimiento y
fastidio, cambiar la dinámica pasiva por una activa".
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