Hijo
de un cantante de ópera, Alfred A. Tomatis,
completó sus estudios de Medicina en Paris , y
se recibió de Otorrinolaringólogo y Especialista
de la Voz.
Pronto
se dio cuenta de los problemas de los cantantes observando
la estrecha relación que había entre el Oído
y la Voz.
Mientras
trataba a un cantante por un problema determinado, A. Tomatis,
le hizo un Audiograma. Además de verificar algunos
traumas audiológicos quedó impresionado por
la similitud entre las dificultades vocales de su paciente
y las alteraciones en la escucha.
Su
voz no podía reproducir aquellas frecuencias de
sonido que su oído no era capaz de percibir.
Alfred
Tomatis decidió ayudar a mejorar la calidad de la
escucha de los cantantes para así
chequear si era posible corregir los problemas en la voz.
Gracias
a un aparato acústico, llamado Oído Electrónico,
(creado por él mismo), capaz de procesar y de seleccionar
un rango determinado de frecuencias, logró tener
éxito al mejorar la calidad de la escucha de sus pacientes
mientras eran inducidos a cantar escuchando al mismo tiempo
su propia voz. Sin ningún esfuerzo, la persona era capaz
de emitir las notas que no podía reproducir antes de
la corrección de su escucha.
Este descubrimiento le permitió presentar ante la Academia
de Ciencias y de Medicina en Paris , en 1957 y 1960 respectivamente,
el principio que seria conocido como el “Efecto
Tomatis”.
Así,
estableció tres leyes:
-
La
Voz sólo contiene lo que el oído puede
oir.
-
Si
la escucha es modificada, la voz es por consecuencia
modificada.
-
Es
posible mejorar la Fonación por un estímulo
auditivo sostenido durante un determinado período
de tiempo. (Ley de remanencia)
Las
tres funciones del Oído:
Cada
una de estas tres funciones (oír, balance y re-energizar),
está relacionada con las aplicaciones que se realizan
con el Método Tomatis y el Oído Electrónico.
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